Desde Dentro de Cuba.

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03 de Abril del 2002

HABLAR DE UN PATRIOTA QUE LUCHO CONTRA LA FIEBRE AMARILLA. Maria del Carmen Carro, de Cuba Free Press.

La Habana.- En estos días que el tema de la fiebre amarrilla vuelve a ocupar espacios en la preocupación del pueblo cubano, nos acude el recuerdo del insigne patriota y medico Fermin Valdez Domínguez, que tantos estudios dedicó al tema.

Fermin Valdez Domínguez, a quien el Apóstol llamo, mi hermano del alma, desarrollo su labor política, sin abandonar su trabajo como medico, el que le llevo a estudios investigativos sobre “La Fiebre Amarilla” Higiene Popular”, “ El Cólera”, “El Crup” , un caso poco frecuente de resistencia a la anestesia por cloroformo, algunos de ellos publicados en periódicos locales como “El baracoano” y “El avisador” de Baracoa.

También presentó ante la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana el trabajo “ Origen Bacteriano de las Enfermedades Infecciosas”.

Su panteísmo, lo reflejo en sus estudios médicos y este amor por la flora y la fauna, así como la conservación de la naturaleza lo compulsaron a realizar estudios relacionados con el origen de las enfermedades en los cocoteros y otros estudios de antropología que realiza en unión a Don Carlos de la Torrente y Huerta.

Valdez Domínguez, quien compartió con nuestro Apóstol todas las penurias de la cárcel, también sufrió la pena del exilio en Nueva York, donde combina sus actividades de preparación para la guerra necesaria, con su labor de medico. Allí en el exilio brindo el galeno sus conocimientos a los compatriotas que compartían el dolor del exilio.

Durante su estancia en Estados Unidos se mantiene en contacto con José Martí y en Cayo Hueso lugar donde también se estableció, conoció a la joven cubana Asunción Castillo, a quien hizo su esposa, y la que compartió todos el afán del galeno de ver a su Cuba libre.

Al fin el medico patriota, logra embarcarse para Cuba en la expedición de los Generales Serafin Sánchez y Carlos Roloff , desembarcando en Tallabacoa el 24 de julio de 1895 a los dos meses de la muerte de Martí. Una vez mas a Fermin le tocan las fibras de la Medicina en la Manigua mambisa y pasa a ocupar el puesto de Jefe de Sanidad Militar del Cuarto Cuerpo de Ejercito con el grado de Coronel y bajo el mando del General Roloff.

Como medico y como soldado, porque también participaba en el combate, de su primera experiencia de fuego, escribió:

“Aquel día olvide todas mis penas y era dichoso porque me hallaba ante el plomo del español y porque ocupaba mi puesto en el combate con la fe del que sabe servir a sus grandes amores, a la Patria”.

Pero sus deseos de servir a la Patria eran desmesurados y en julio de 1899, obtiene la baja de Jefe de sanidad y se desempeña entonces como Jefe de Despacho en campaña del General Máximo Gómez.

Una vez terminada la guerra Valdez Domínguez vuelve a su trabajo como médico como muestra de fidelidad con sus hermanos, y en su esfuerzo porque la memoria de los 8 estudiantes de medicina fusilados por los españoles, logra gracias a sus esfuerzos y el de otros compatriotas que se conserve la pared, del paredón donde fusilaron a los jóvenes.

Gracias a Fermin por su amor a la Medicina a la entrada de la Habana se conserva el muro que durante muchos años los cubanos depositan flores para rendir homenajea los 8 estudiantes inocentes.

“La Patria mía, la que yo ame, no quiere ni muertos , ni sangre, escribió el insigne medico patriota en el periódico Patria en 1902.

El medico, amante de su profesión, también se desempeño como Medico forense. Durante el tiempo que trabaja como forense se esforzó porque se eliminara el garrote en los sentenciados a muerte y promovió una política de regeneración y reeducacion social para los presidiarios.

“La resolución que a mi juicio procede aceptar es guardar el garrote, como símbolo odioso de la tiranía y barbarie y crear penitenciarias donde los desventurados por sus crímenes aprendan a ser hombres”.

A casi un siglo de la muerte del insigne medico, la fiebre amarilla y otras enfermedades infecto- contagiosas vuelven a aparecer en el escenario de la población cubana, la que con pocos recursos se expone a ser victima de enfermedades, ya erradicadas de nuestro País y justo es reconocer al medico amigo y hermano de Nuestro Apóstol, que tanto respeto sintió por su profesión como medico.

Reportó, Maria del Carmen Carro, de Cuba Free Press.


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