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29 de Mayo del 2001

CUBA HELENÍSTICA: LA FUENTE DE UNA RECONFIGURACIÓN MORAL (Hacia un egoísmo entendido como "self love"). Por Emilio Ichikawa

Cansado un poco de la violencia revolucionaria, se fue un día Don Alfonso Reyes a la Secretaria de Educación y le dijo a José Vasconcelos: "Licenciado, este pais se nos esta perdiendo; aquí, excepto UD. y yo, todo el mundo esta armado". Vasconcelos se reclino en su sillón, saco un revolver de gran calibre y le dijo a Reyes: "Pues solo UD. anda limpio excelencia, porque lo que es a mi, no me sorprende nadie".

Las revoluciones, como fenómenos sociales intensivos, puntuales, vertiginosos, se agotan en un determinado punto de su misma historia. Habría, según Trotsky, "revolución permanente", o "continuada", pero en ningún caso eterna. En su libro La presidencia imperial (Tusquets, Andanzas, México, 1997), el historiador mexicano Enrique Krauze ha significado curiosamente una obra de arte como el punto a partir del cual comienza la inflexión de la revolución mexicana. Se refiere a la pieza teatral El gesticulador (Escuelas para Instructores de Arte, La Habana, 1963), escrita por Rodolfo Usigli en 1938, publicada en 1943 y puesta en escena en 1947.

Debió ser en medio de esa perplejidad que propician los ocasos revolucionarios que Reyes decidió negar la violencia entusiasta para sumergirse en el estudio de la filosofía helenística; también llamada postaristotelica por los historiadores de la filosofía; termino este mas familiar a nuestro oído por insertarse en la familia léxica de los "post".

Como muestran hoy la mayoria de las postrevoluciones, la epoca helenística se caracterizo por una desintegración de la polis; que implicaba un desmarcaje del individuo respecto al plan general de ciudad-estado, donde algunos investigadores han considerado que incluso la condición de esclavitud no excluía la de felicidad civil.

La respuesta al quiebre de lo general se configura entonces como una vuelta del individuo sobre si mismo, que en el plano filosófico implica el rebajamiento de la gran síntesis platónico-aristotélica y un desplazamiento de la metafísica a la ética, que convierte en pretextos suyos disciplinas afines como la física y la lógica, configurándose los tres cuerpos básicos del pensar helenístico. Pero hay mas, la desilusión helenística implica a nivel metodológico una imposición del empirismo sobre la especulación. Las utopías sociales, entre ellas la ilusión revolucionaria o el mismo imperio, siempre son contra fácticas.

El fracaso militar de Alejandro es del mismo orden que el error intelectual de Aristóteles al señalar el numero de dientes de la especie humana o intentar la destrucción de los mitos de sus vecinos.

Con un poco de sentido común el primero hubiera puesto los linderos en un limite razonable, el segundo, apenas tenia que contar las piezas de algún esqueleto o compartir un poco mas con la gente de la plaza. Pero hace falta mucho tiempo para romper un molde mental, con un habito de pensamiento.

Es también la helenística una época de deslocalizacion del sentimiento religioso, de proliferación de dioses paganos en los loci de dominancia simbólica, y de gran relativismo moral; motivo por el cual los filósofos del periodo, particularmente Epicuro, trataron de liar una física para dar credibilidad a la parte doctrinal de su filosofía. ¿Y que hizo el sabio de Samos para conseguirla? Pues algo que consideraríamos muy "postmoderno" o "renacentista": reciclar lo viejo en un nuevo contexto: encontro su física en el atomismo de Democrito de Abdera, adicionándole arbitrariamente al átomo una desviación en el movimiento de caída para introducir con legitimidad el libre arbitrio, que emancipa en moral al individuo de la subordinación a los fines trascendentalistas de una polis en crisis.

Es curioso que en abril de 1841, en la Universidad de Jena, Marx defendiera en ausencia una tesis doctoral titulada precisamente Diferencias entre la filosofía de la naturaleza de Democrito y Epicuro. Quería sacar al individuo de la nueva "polis" holistica, el imperio del recién estrenado Rey Prusiano Federico Guillermo IV, y como todavía no era un revolucionario, se mantiene estrictamente dentro de la filosofía.

Busca la libertad a través de la critica; fiel al hegelianismo de izquierda, utiliza la filosofía para remontar la política y la historia. Ambas representadas en Savigny, líder de la escuela histórica del derecho, quien había sido reclamado en calidad de ministro. Y un dato mas para que se comprenda lo implacable de una guerra de ideas: fue entonces este quien invito a Schelling a Berlín en ese ano de 1941, ya viejo y místico, para que diera la batida contra los alumnos de E. Gans, líder de la escuela hegeliana del derecho.

Resumiendo: ante la crisis de la eticidad de la polis, es decir, ante el quiebre de la dimensión política de la existencia civil, el helenismo exalto tres zonas de realización del individuo en fuga: el placer propuesto por los epicúreos; la duda, patrimonio de los escépticos y el deber de la identificación con el ciclo natural, recurso estoico.

Suelo utilizar como recurso intelectual la analogía entre la Cuba de hoy y la época helenística. El fundamento del ejercicio lo situo en una sentencia antigua: "El hombre es un bípedo implume"; que en mi interpretación indica que el cuerpo es el fundamento de un grupo de invariantes sociológicas que fundamentarían una antropología cultural no-relativista y, en consecuencia, la postulación de una ética universal.

Al igual que ocurrió con la revolución mexicana, la institucionalización de la revolución cubana no es un contrasentido sino un cierre natural. Los ideales anticapitalistas alguna vez enarbolados ni siquiera son hoy criticados, han quedado archivados como parte de un proceso que en filosofía se identifica como superación.

El ideal sacrificial, la gravitación que alguna vez envolvió a la polis criolla en el vértigo de las utopías, es ya cosa del pasado. Cuba vive una franca sensibilidad helenística y no es casual entonces que, en este momento, se recurra a ese segmento de la reserva moral de Occidente. O que tal y como una vez hizo Alfonso Reyes, quien escribió el volumen titulado La filosofía helenística, crezca el interés por este pasaje de la historia espiritual.

Tampoco es casual, creo yo, que haya sido Reyes el traductor de una obra de Bernard de Mandeville significativamente titulada Virtudes publicas y vicios privados, toda vez que el gran clasicista no aprobaba una utopía fragmentaria y lúdica que desmarcara al individuo de la "gran misión" de la política.

Cuando los cubanos afirman que la salvación esta en el proyecto de las "tres erres": remar, reír y rezar, no hay que hacer mucho esfuerzo intelectual para reconocer ahí las tres variables de moralidad helenística. Incluso lo que hemos casi convenido en llamar "postcastrismo", un actuar como si Fidel Castro no existiera ( ver: Rojas, Rafael. "La filosofía del como si", El Nuevo Herald, Lunes 2 de abril, 2001) es en el fondo un desmarcaje comprensible en el contexto de la fatiga revolucionaria. Lo que si es un contrasentido es el ejercicio de ese postcastrismo en el propósito de un rescate de lo rebasado por la misma revolución o la propuesta de una nueva postilusion revolucionaria.

El epicureismo, el estoicismo y el escepticismo no buscan restituir la burocracia ateniense; esas filosofías se plantearon un reconocimiento de la moral para alentar, dándoles cobertura teórica, las fugas individuales de la dominación del ideal político.

La filosofía debe contribuir entonces al autorreconocimiento del estatuto historico y civil de la cultura cubana; incluyendo, claro, la cultura moral.

Como ha revelado Jurgen Habermas en su gran trabajo El discurso filosófico de la 4modernidad, la auto verificación intelectual de una cultura es de hecho un síntoma de modernidad. Incluso, lo moderno se autocerciora incorporando como parte legitima de esa operación una "dimensión ilusiva" típica de los cotejos nacionales como puede ser, en el caso cubano, el irresistible afán de excepcionalidad, el misionerismo histórico y ese curioso nacionalismo en una comunidad que para el caso posee tres pecados capitales: la falta de un texto sagrado, la carencia de una reivindicación lingüística y la ausencia de un tipo racial coherente.

En Cuba se esta sobreviviendo a base de aguante estoico, placer hiper-epicúreo e incredulidad escéptica; para decirlo de otra forma: hemos "escapado" (que indica la fuga como dimensión identificatoria) de la forma mas inesperada: como filósofos, heciendo gala de un hábil pensamiento naif o metafísica pop. Y esa filosofía nos la llevamos a cualquier lugar del mundo.

Hay pocas cosas y causas, tanto en la isla como en el exilio, que ameriten realmente una auto negación personal, un nuevo sacrificio, otra renuncia. Llamar a una causa cubana, ya sea la democracia, la libertad o la cultura, sin que ese llamado implique disfrute de la entrega, beneficio material o satisfacción de un régimen moral huele demasiado a viejo

Convocar a tertulias graves, entrevistarse con personas antipáticas y docentistas, pedir colaboraciones gratuitas sin que siquiera uno tenga la oportunidad de declinar el cobro de los derechos a favor de la nueva epopeya, es mas de lo mismo. Además de que encierra la paradoja de construir la democracia de espaldas a los resortes básicos de la modernidad: el mercado y la flexibilidad moral.

Las estrategias éticas helenísticas, que permiten hoy al pueblo cubano reconstituirse tácticamente en la dualidad moral sin autoflagelaciones excesivas, sobrevivirán mas allá del final del castrismo. Es necesario adecentar la realidad, aligerar de culpas a la gente que, obligadas a vivir como atenienses del siglo IV en un siglo VI que se cae a pedazos, no puede funcionar si se autodenigra.

Ningún pueblo puede acceder a un duelo radical, tampoco negarse en un ejercicio de autoinculpación impía. No hay, pues, inmoralidad cubana sino moralidad individualista; eficiente y esquizofrenica, fiel a la grieta que partía a San Agustín entre la Cuidad de Dios y las Confesiones: "Yo soy dos, y estoy en cada uno de los por completo".

Con la paradoja de "la salida por la puerta" los filósofos analíticos han puesto de manifiesto que el análisis social a partir de presupuestos filantrópicos, además de conservar todas las dificultades que emanan de la perspectiva sociológica con fundamento egoísta, carece de, o pervierte, sus principales cláusulas explicativas, como es la acción en torno a intereses, fines y preferencias.

La alternativa a la lógica totalista revolucionaria es el individualismo y no el totalitarismo antirrevolucionario; y esto implica una reconciliación con los sujetos locales y sus "discursos" en términos de micrologia: géneros testimoniales en literatura, tacitismo en historia, legitimación discursiva en el uso de la primera persona, (del singular si es posible), reconocimiento de la imposibilidad de la dimensión de alteridad en la experiencia, etc.

Es curioso observar que en las discusiones acerca de Cuba ningún sujeto reivindica como móvil el interés propio: se habla del bien de la nación, el pueblo, los pobres del mundo, pero casi nunca de uno mismo, la familia, la persona que ama o su único y exclusivo Dios.

Mientras no se planteen las cuestiones en términos de conveniencia, el sentido discursivo seguirá atrapado en la utopía de la alteridad universalista que el moralismo tomo prestado del romanticismo cientista. Al interés colectivo se llegara por la senda del egoísmo, o del "self love", como se decía en la Cátedra de Filosofía Moral de la Universidad de Glasgow.

En el contexto del filosofar hispánico hay dos entrevistas cruciales que desde lo potencial tienen ya fuerza performativa en nuestras culturas. La primera, casi corroborada definitivamente, entre Luis Vives e Ignacio de Loyola, desde la que el maestro valenciano Agustín Andreu se empeña en una versión muy amable del cristianismo, cercana a un relajamiento placentero en el que se mezclan el dogma cristiano y el placer postmoderno.

La segunda, un poco mas hipotética a pesar de nuestro entusiasmo, la celebrada entre el místico cristiano José de la Luz y Caballero y Goethe. Lo que si esta claro en torno a este evento, porque lo dice el propio Luz en sus Aforismos y lo reitera Medardo Vitier en su historia de las ideas en Cuba, es que a su regreso de Europa se negó explícitamente a enseñar filosofía alemana a la juventud habanera.

Mi experiencia durante mas de una década de enseñanza de filosofía en La Habana me permite comprender a Luz y, de paso, a algunos patricios cubanos de fines del siglo XIX. Frente a la ética de la razón kantiana (después hegeliana y marxista), se alza con mucha mayor amabilidad la ética del sentimiento de los filósofos ingleses como David Hume, herederos, en una época progresiva, del individualismo helenístico de estoicos, escépticos y epicúreos.

El pensamiento alemán, digamos ahora la dialéctica, tiende a buscar la libertad en el contexto del orden: la polis, el estado, la universidad, la cancillería, el ejercito. Marx, por su parte, encontró la emancipación en dos macro entidades subordinantes: el padre, y así lo expone en su trabajo Reflexiones de un joven para elegir profesión, que escribe en el Liceo de Treveris para vencer el examen de lengua alemana, de tema libre, y ya en el comienzo de su madurez, la revolución, como nos deja saber en un libro de 1844 que junto a Engels quiso llamar Critica de la critica critica y cuyo titulo el editor cambio definitivamente por La sagrada familia.

La versión maquiavelista de lo que se ha dado en llamar ética marxista-leninista se puede resumir en esta sentencia: "la revolución justifica los medios". Es una ética muy cuestionable, excesivamente sacrificial, premoderna y normativa que esta en pugilato con la moral practica de la perspectiva cubana, mas cercana al estilo helenístico.

Estoy también imaginando a Cuba de esta manera posible: como un encuentro amable en cada individuo de lo que es y lo que puede ser. Pasar de la autocrítica a la apología como expresión posible de la piedad moral. Esta mas lejos del misionerismo histórico, pero mas cerca del placer y la felicidad.

Emilio Ichikawa. New Orleáns, abril-2001.

Copyright © 2001 Emilio Ichikawa


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