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14 de Abril del 2001

ENTERRADORES DE LEYES COMUNISTAS - Sobre la obra del prisionero político José Orlando González Bridón Por: Alberto Luzárraga para Cuba Free Press.

A medida que se acerca el inevitable desenlace, en la Cuba Castrista se perfilan las más diversas tendencias políticas. Con vistas a esta realidad, simplificar es útil. En definitiva hay dos formas de gobierno y las demás son variantes.

Hay gobiernos que concentran el poder y conducen a la tiranía.

Hay gobiernos que dividen el poder y dan libertad.

El amante de la libertad siempre sospecha de las concentraciones de poder. Es por eso que cree en la propiedad privada, la libertad de expresión, el control del proceso legislativo y la sujeción de los cuerpos armados a la autoridad civil.

Porque las tiranías siempre van derecho a controlar los medios de comunicación, los cuerpos de seguridad y la facultad de legislar. Y si son marxistas añaden un ingrediente: controlan también toda la propiedad.

Dentro de este análisis la gama de la libertad va desde la república con descentralización administrativa y muchas autoridades locales hasta la presidencialista a ultranza con una autoridad central muy potente. La segunda anda en peligro de pasarse al otro bando.

Y existe también otra con peligro de pasarse. La socialista democrática desbordada que promete de todo, cobra impuestos cada vez mayores a un grupo cada vez menor de productores y burocratiza el estado hasta la asfixia. Eventualmente quiebra y cambia, o se radicaliza e impone un sistema totalitario.

Para llegar a un buen resultado hay que partir de un diseño que promueva el equilibrio. Se logra equilibrio en política cuando ninguna pieza es suficientemente poderosa para avasallar a las demás.

Y el equilibrio se define por una constitución que en definitiva no es mas que un documento que pone límites al poder pues reconoce que la naturaleza humana es lo que es.

Ese fue el genio de los fundadores de Estados Unidos, país cuyo sistema ha perdurado por mayor tiempo que ningún otro que permita una amplia gama de libertades. No pasó de casualidad. Los que acordaron la constitución eran hombres bien al tanto de como somos los seres humanos y a donde vamos. Estaban grandemente preocupados de diseñar algo perdurable.

Sabían una cosa que todos los creadores han captado:

Un diseño malo da al traste con el mejor proyecto. Sabían también que los diseños malos surgen de las malas premisas y que hay que cuidar con primor ese sentido común que un gracioso llamó el menos común de los sentidos.

El diario de sesiones y los apuntes de los principales constituyentes muestran cuan en serio tomaron este tema de la estructura.

Para la nueva Cuba es INDISPENSABLE tomarlo muy a pecho porque tenemos que resolver un problema mucho más complicado que el que enfrentaron los constituyentes americanos. Y no es poco decir porque el federalismo es tema que le sacó canas verdes a más de uno de ellos.

En nuestro caso las canas serán multicolores pues tenemos 43 de años de bagaje ideológico.

Hay que ser muy certero en el menester de hacer cambios, y la ensalada ideológica que se percibe en Cuba no ayuda.

El tema del diseño da para escribir por un rato y volveremos a él. Todavía no estamos ni en los umbrales de diseñar una constitución para la tercera república.

Hoy en día el empeño es diseñar la salida del régimen sin comprometer el futuro con una estructura legal que de oportunidades de perdurar a los totalitarios.

Para empezar partamos de una premisa esencial:

Es acertado apoyar todo lo que la oposición haga que tache de ilegítima la ley suprema de Castro, fuente de la legislación totalitaria. Aceptar su legitimidad no lo es.

La tacha de ilegitimidad es vital porque una cosa típica de los regímenes totalitarios es dictar leyes como producción en serie. No se contentan con nada. Precisan regular hasta el más ínfimo quehacer humano y esta invasión del espacio vital de la persona es ilegítima de por sí hágalo quien lo haga. Los romanos lo definieron con su habitual buen sentido jurídico durante la época republicana "multitud de leyes: corruptísima república"

Y Castro ha dictado varios cientos de veces más leyes que todas las que dictaron no solo los gobiernos republicanos sino que me remonto hasta Cristóbal Colón.

Por eso me gusta tanto el título que un grupo de procedencia obrera, la Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba, ha dado a sus actividades: "Enterradores de Leyes Comunistas." Pues en efecto, enterraron simbólicamente las leyes comunistas en su sede.

Como pueblo sufriente han percibido claramente que la ley si no es justa no obliga moralmente y han entendido que el dogal del marxismo es su "legalidad socialista" conjunto de reglas de conducta cuya transgresión abre la puerta y sirve de excusa a los que reprimen.

¿Se han puesto a pensar cuan leguleyos son los regímenes totalitarios? Tienen "parlamentos" a diversos niveles , "elecciones", referendos, jueces de todo tipo, tribunales oficiales y tribunales extraoficiales que condenan y "empapelan" antes del "juicio" , actos de contrición personales y colectivos, asambleas que "deciden" de todo, comités, acuerdos, y resoluciones en cantidades industriales, y pare usted de contar pues la lista es agobiante.

El grupo referido va bien orientado al calificar la constitución estalinista de Castro como "pacto con el diablo" pues en ella se basa todo el sistema.

Se trata del dogal supremo de la nación en vez de la ley suprema.

Otro grupo, el "Congreso de la Nación Cubana" reclama tener voz propia en eventos como el reciente Congreso de la Unión Interparlamentaria. Pide calidad de observador en esa agrupación internacional y denuncia al "parlamento" castrista como "una Asamblea del partido comunista de Cuba" que no reconoce las diversas tendencias políticas que existen en la isla. Es otra forma de cuestionar la "legalidad constitucional" vigente.

Y ahí esta el quid del asunto. No podemos captar desde aquí la gama total del pensamiento en Cuba. Lo que sí podemos hacer es apoyar los caminos que conducen a buen puerto. Estos caminos se parecen a los que tomaron los reformadores en Europa. Cuestionar la "legalidad" constantemente. Y hay que empezar por cuestionar la malhadada constitución estalinista como dije en estas páginas recientemente. (recuerden como Castro usó la constitución del 40 para cuestionar la legalidad de Batista)

Aceptemos en gracia de la argumentación que todas las iniciativas contra Castro están bien inspiradas en cuanto a la intención.

Pero, no todas están bien orientadas. Las que cuestionan la legitimidad del yugo leguleyo a partir de su base son para mí las certeras. Las que intentan cambios sin empezar por mudar la premisa mayor serán bien intencionadas pero inefectivas y hasta pueden ser peligrosas.

La monstruosidad leguleya de Castro se apoya en su constitución que en vez de ser un límite al poder es un límite a la libertad.

El diseño del proyecto es lo importante para obtener un buen resultado, ¿recuerdan?

Al atacar la pieza principal del tinglado legal castrista se diseña bien el ataque. Y por eso es de admirar lo que hace ese grupo sindicalista cuyo dirigente principal es José Orlando González Bridón detenido desde el pasado 15 de diciembre en el Combinado del Este acusado como es de suponer de "propaganda enemiga" y a quien el fiscal solicita 7 años de prisión.

El régimen está de acuerdo con nuestro diagnóstico. Reprime fuertemente a quien ataca la base lógica del sistema. Debemos hacer todo lo posible por González Bridón escribiendo a nuestros congresistas y a las organizaciones internacionales que se ocupan de los Derechos Humanos.

Lo merece por su cubanía y por su claridad de pensamiento.

Alberto Luzárraga para Cuba Free Press.


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