Desde Dentro de Cuba.

Distribuido por Cuba Free Press, Inc. - http://www.cubafreepress.org

25 de Marzo del 2001

EL ESTIGMA DEL ARROYO. Por Rafael Contreras, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- El que escribe estas líneas y una colega periodista salieron a realizar una entrevista. Ambos somos periodistas independientes. Nos dirigíamos a pie al lugar de la entrevista. Algunos lectores conocen acerca de la situación de los periodistas independientes en Cuba, y saben también acerca de las necesidades de estos periodistas. Por esas razones, especifico que la colega y yo ibamos a pie al lugar de la entrevista.

Aprovechando la distancia hasta el lugar, ibamos hablando sobre diferentes tópicos. Finalmente caimos en un tema bien polémico. Mi colega sacó a colación el tema de la política y el oficio de periodismo. También me habló de las dudas que muchas personas tienen sobre la política. Yo le especifiqué a mi colega que la política no tiene la culpa. Son los políticos. Mi amiga periodista me dice que la política es como un arroyo que da muchas vueltas entre las gente, enseñando orillas muy sucias a veces.

El tema se torna interesante cuando ella pone el ejemplo de un político de esta provincia y que a la misma vez funge como periodista independiente. Lo llamaremos el Señor A. Este Señor A es un personaje peculiar. Muchos reconocen que tiene olfato para descubrir dónde está el dinero. Encontró en la política la vía adecuada para hacer dinero y poner a prueba su olfato. En la profesión de periodismo encontró el medio para su fin. Quiero recalcar que el Señor A no es periodista de profesión. Antiguamente era proyectista cuando trabajaba para el estado cubano. También fue miembro de la contrainteligencia cubana.

Mi amiga periodista seguía hablando, interesada en el tema de la política, el periodismo, los corruptos y el Señor A. Entonces le indiqué lo cerca de estabamos del lugar de la entrevista.

Llegamos al lugar. Mi amiga tocó a la puerta.

—Quizás no haya nadie a esta hora—, me dijo mi colega.

Entonces pensé que sería realmente triste haber caminado tanto espacio. A los cinco minutos exactos mi futura tristeza se apagó. Una señora nos abría la puerta. Es una mulata elegante de unos sesenta años. Esa señora es la madre de un conocido opositor que guarda prisión en la cárcel provincial.

Ella nos mandó entrar a la casa. En la sala nos esperaba la hermana del opositor preso. La señora fue hasta la cocina y se dedicó a preparar café para los periodistas mientras hablabamos con la muchacha.

Nos contó que hacía unos días habían visitado a su hermano en la cárcel. Llena de optimismo, nos dijo que su hermano mantenía un buen estado de ánimo. De repente vi como su cara entristecía. La dejé que hablara.

—Lo que nos llena de rabia es saber que no llega la ayuda que prometieron. Dicen que el dinero se lo robaron los que tenían que traerlo.

La colega periodista y yo nos miramos y bajamos la cabeza apenados. Reconocimos que esas cosas siguen pasando en Cuba. Los verdaderos opositores que se han mantenido en la línea de fuego todo el tiempo han sido víctimas de engaños y despojos. Ahí mismo juré desde mi interior escribir una crónica al respecto. La muchacha siguió hablando y su cara seguía triste. Era como si una inmensa pena no la dejara conversar libremente.

—A los familiares de los presos nos duele ver cómo otra gente desde las filas de la oposición en Cuba viven a costilla de los que de verdad luchan a conciencia. Los verdaderos presos de conciencia viven en la pobreza la mayoría.

Entonces recordé que el perioista y político Señor A es también prisionero de conciencia y recordé las veces que hace alarde del dinero y las comodidades que posee, y no dejé de pensar en las veces que ha negado los modernos medios de comunicación que tiene para el trabajo periodístico a los demás colegas. Pensé todo eso mientras la muchacha hermana del preso político hablaba. Sabía que mi colega también pensaba algo parecido.

La señora llegó con el café. Era un buen café, hecho con la dulzura de los que lo entregan todo sin ambición alguna.

Terminado el café, conversamos con la señora madre del opositor preso. Tiene un tono de voz humilde y sincero. Habló de su hijo y se mantuvo firme mientras lo hacía. Se lamentó también por las trampas que le han hecho los encargados de las ayudas a presos. No le quedó más remedio que seguir pensando en los señores que viven de esa ayuda, traicionando a los presos políticos. Recordé personajes que tienen hasta guardaespaldas y secretarias ejecutivas en sus casas aquí mismo en Cuba. Pensé en esos señores adinerados por obra y gracia de la política, esos tipos a los que ya no les conviene un cambio en Cuba. Han encontrado su jugoso negocio en la política dentro de la isla.

—Los que peor viven en Cuba son los opositores. Nadie les da trabajo en el estado por no ser confiables, y por otra parte los líderes reconocidos viven a costa de ellos. Los infelices en las cárceles o en las calles pasando hambre, los inteligentes y oportunistas viviendo bien como dirigentes de la oposición.

Así concluyó su conversación la señora madre del opositor preso. Ella nos explicó lo agradecida que estaba con el apoyo dado por parte de los opositores más humildes y la cobertura brindada por los buenos periodistas. También nos explicó que el Señor A se había negado a dar cobertura al caso de su hijo.

Cuando nos despedimos de la señora y la muchacha, ya en la calle mi colega habló desahogándose.

—Esa mujer hablaba y yo no dejaba de pensar en la humildad de los verdaderos opositores, los verdaderos presos de conciencia con sus ropas desgastadas por el uso. Da asco ya la situación de la oposición en Cuba y el oportunismo de los aprovechadores. A esos que viven de la oposición no les conviene la debacle del gobierno. Son aliados subliminales del sistema.

Yo escuchaba en silencio a mi amiga de oficio. Entonces le dije que el señor periodista A no merecía la categoría preso de conciencia, pues tenía un incautiverio, la vergüenza y su propia conciencia había escapado hacía rato. No se le podían encarcelar ya nada. No se le pueden encarcelar conciencia a quién es huérfano de ella.

Casi llegando a nuestro lugar de trabajo coincidimos con un reconocido opositor. Después de los saludos nos dijo:

—Homenajearon al mejor periodista del año en Radio Martí. Le regalaron un reloj hermoso. Lo está enseñando a todo el mundo.

Después nos dijo el nombre del seleccionado como mejor periodista del año el las filas del periodismo independiente. Nada más y nada menos que el Señor A. Mi amiga y yo nos sorprendimos por un momento. De inmediato logré salir de la sorpresa y le dije:

—La vida está llena de casualidades, colega. Al Señor A, le rinden homenaje, regalándole un reloj el mismo día en que los oficialistas celebran un aniversario más de la tristemente célebre Seguridad del Estado cubana.

En el aire dejamos una interrogante. ¿Hasta cuándo la política estará marcada por el estigma del arroyo?

Rafael Contreras, Cuba Free Press


CUBA FREE PRESS, INC.
P.O. Box 652035
Miami, FL 33265-2035
Phone: (305)270 8779 -- Fax: (305)595 1883

E-mail: mailbox@cubafreepress.org
Home: http://www.cubafreepress.org
Copyright © 2001 - Cuba Free Press, Inc.