Desde Dentro de Cuba.

Distribuido por Cuba Free Press, Inc. - http://www.cubafreepress.org

19 de Febrero del 2001

CAUTIVOS Por Rafael Contreras, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Llegaron dos camiones cargados de hombres. Eran constructores. En el centro de la ciudad se lleva a cabo la construcción de una obra inmensa. Se levanta poco a poco un teatro. Será el edificio más grande de la ciudad.

Los hombres van bajando de los camiones. Vienen callados. Una hora después comienzan el trabajo. Sólo se escucha el golpeteo de los instrumentos de trabajo. Esos hombres no se parecen nada a otros obreros de la construcción.

Llega la hora del almuezo y cada una va a su lado a ingerir la pobre ración de comida. Un diminuto pedazo de pan y algo de arroz salcochado con un caldo transparente. Los hombres digieren la ración en silencio. Piensan en lo que han perdido y en lo que seguirán perdiendo de por vida. No tienen por qué pensar en el regreso a casa al terminar la faena. Saben sobradamente que pensar en eso es por gusto.

Sin tiempo apenas para la digestión del almuerzo, reanudan el trabajo. El sol arde mucho más en horas de la tarde. Los hombres siguen sin parecerse a otros obreros de la construcción. Otros obreros ríen y conversan en medio de una obra y lo hacen muy por encima de las miserias que cada cual sufra. Pero estos hombres que construyen en esta obra del centro de la ciudad no ríen. No hablan. Se han dejado quitar la palabra por los instrumentos de trabajo.

Los transeuntes pasan cerca de la obra y miran con recelo a los hombres raros que en ella trabajan. Ningún transeunte saluda a los constructores, y si alguien lo hiciera, no recibiría respuesta el saludo. Está prohibido a esos constructores hablar con alguien ajeno a la obra.

Entrada la noche, aún siguen las labores. Uno se da cuenta que ya son muchas horas de trabajo seguidas para un día de jornada. Los hombres reciben el rancho que les toca como alimento en la noche. Ahora el silencio es más triste. De noche el trabajo toma dimensiones de castigo. La noche es para otras cosas y estos constructores lo saben. Añoran callados las noches que han perdido y las que también seguirán perdiendo.

Entrada la madrugada, vienen los mismos camiones a recogerlos. En esos camiones vienen los hombres que relevarán a estos en la obra. Los que llegan bajan de los camiones tan tristes como los que se marchan. Parecen todos hechos de la misma materia. Los mismos rostros tristes y el mismo silencio.

Van subiendo a los camiones cargando el cansancio de las horas extras. Cargan el peso del no regreso a casa. El primer camión avisa al otro la partida con un largo pitazo del claxon. Sale los camiones con su carga de silencios. Será un larga marcha. Son casi cinco kilómetros y medio hasta el lugar de llegada. El silencio y la tristeza serán compañeros de viaje. A estos hombres callados no les dan derecho a la risa. Les han quitado los planes. Les han impuesto el encierro y lo llevan obligados a estas labores interminables de trabajo.

Son los presos políticos del penal provincial de Pinar del Río, Cuba.

Rafael Contreras, Agencia Abdala, para Cuba Free Press


CUBA FREE PRESS, INC.
P.O. Box 652035
Miami, FL 33265-2035
Phone: (305)270 8779 -- Fax: (305)595 1883

E-mail: mailbox@cubafreepress.org
Home: http://www.cubafreepress.org
Copyright © 2001 - Cuba Free Press, Inc.