Desde Dentro de Cuba.

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16 de Diciembre del 2000

LA PAGADORA DE PROMESAS. Por Rafael Contreras, Cuba Free Press.

La Habana.- El auto llegó rápido y sin aviso como una maldición. Era un Cadillac blanco de los años cincuenta. Parecía un carro nuevo. El hombre que iba manejando bajó del carro sin apagar el motor. Abrió la puerta trasera y esperó a que bajaran los que lo acompañaban. Se quedó a un lado del carro. Parecía un guardaespaldas. Era el día 17 de diciembre, día de San Lázaro, y el carro lo habían estacionado frente al santuario El Rincón, Provincia Habana.

El Rincón es el lugar más conocido en Cuba para rendirle culto a San Lázaro, Babalú. San Lázaro es la deidad orisha más respetada por los cubanos. Se hace acompañar por perros. Tiene el cuerpo lleno de pústulas sanguinolentas y aspecto de mendigo. Camina ayudado por muletas. Los devotos a San Lázaro cumplen las promesas hechas al santo a cualquier precio. Los días 17 de diciembre van a El Rincón gente de todas partes de Cuba a cumplir diferentes promesas hechas a Babalú, el viejo Lázaro. Se han dado casos de hombres y mujeres que han hecho largos recorridos a pie y descalzos hasta El Rincón pagando promesas. Otros se han arrastrado de rodillas centenares de kilómetros hasta el lugar sagrado.

Por la puerta trasera del Cadillac blanco fue saliendo un hombre de avanzada edad. Llevaba puesto un elegante sombrero. Después salió una anciana. Seguidamente apareció detrás de la anciana una muchacha de una belleza impresionante. La multitud estaba atenta. Miles de personas frente al santuario. Las miradas iban todas al auto blanco y a sus ocupantes. La joven bajó envuelta en una sábana blanca. Iba descalza. El carro llevaba una placa con matrícula de la provincia de Matanzas.

Todo devoto a San Lázaro hace una o dos peregrinaciones anuales al santuario El Rincón. Independientemente de tener promesa o no con el santo, se hacen las visitas. Lo importante es visitarlo. Los devotos llevan jabas cargadas de dinero en menudo. Es un dinero que a base de sacrificio se va ahorrando y colocando al pie de los altares caseros dedicados a Babalú. En las casas también se rinde culto a San Lázaro los 16 de diciembre. Se ofrendan dulces en los altares, tabacos, ron y vinos. Después de la medianoche comienzan las celebraciones hasta el amanecer. Se prolongan los festejos durante todo el día 17 que es exactamente la fecha del santo.

La joven se ubicó frente al santuario acompañada por los dos ancianos. Estaba de espaldas a la multitud. La anciana se le acercó y hablaron algo. Entonces la muchacha se despojó de la sábana. Quedó totalmente desnuda delante de todos. La blancura de la piel huérfana de ropas iluminó el lugar. La muchacha se postró de rodillas frente al santuario de espaldas al público. Toda la muchedumbre la imitó poniendose de rodillas. Entonces la joven se incorporó y entró desnuda totalmente al santuario, llevando en la mano una jaba grande que le habían entregado el anciano y la anciana. Ahora el anciano se había quitado el sombrero. Era una jaba cargada de dinero en mendudo para Babalú. Un rato después la joven salía del santuario. Los senos se movían retadores, preñados de adolescencia y satisfechos. La anciana cubrió a la muchacha con la sábana y se encaminaron al carro blanco.

Disímiles son las promesas pagadas a San Lázaro y ninguna sorprende. Cada cual hace su promesa según las posibilidades de cumplir y no defraudar al santo. El castigo es terrible si se incumple. Babalú no perdona informalidades cuando él ayuda. El santuario El Rincón está repleto de ofrendas de todo tipo. Prendas de incalculables precios reposan a los pies del mítico mendigo, objetos de incontables valores sentimentales entregados por los devotos agradecidos. Nadie ha intentado jamás usurpar el reino de Babalú en El Rincón.

El chofer cerró la puerta trasera cuando subieron los acompañantes al carro y entró a ocupar su puesto tras el volante. El Cadillac salió del lugar como una flecha disparada por el arco de un dios. La multitud se iba incorporando. Habían estado de rodillas hasta el preciso momento en que el carro se alejó como vino, rápido y sin aviso como una maldición.

Fue un día 17 de diciembre como otros tantos. Así se rinde culto a San Lázaro en El Rincón. Hay muchas maneras de cumplir con la ancestral costumbre ante la idolatrada imagen del mendigo maravilloso, Babalú, el santo más respetado por todos los cubanos en cualquier parte de este mundo.

Rafael Contreras, Cuba Free Press


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