Desde Dentro de Cuba.

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25 de Agosto del 2000

CARTAS Y BOLEROS. Por Rafael Contreras, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Dicen que Benny Moré tenía miedo escénico. Salía al escenario empapado en alcohol hasta su última víscera. El mismo público que lo aplaudía hasta el arrebato le daba terror. Pero lo cierto es que sigue cantando como un ángel el Bárbaro del Ritmo.

Los años cincuenta lo vieron matarse poco a poco. Cada bolero, cada son y cada salto al escenario eran un salto a la muerte, teniendo como tren expreso la bebida. Pero la vida misma del Benny estaba tras el micrófono al frente de su tribu (así le decía él mismo a su orquesta). Benny Moré no vio concluida la década del sesenta. Con apenas 42 años murió de cirrosis hepática. En sus últimas fotos ya tenía aureola de cadáver. La gente lo seguía aplaudiendo en discos. Se presentaba en vivo sabiendo que le quedaba bien poco por vivir. Ya no había miedo al público. Otro miedo mayor lo dominaba. La muerte tenía a pasos de siete leguas. Él lo sabía. Entabló una amistad de secretos con su médico personal hasta llegar a comprender que estaba sentenciado.

Benny Moré no llegó a ver los tiempos del exilio masivo de su público. Casi todos los que lo aplaudieron fueron saliendo de la isla. En tiempo del bloqueo se hizo muy difícil tener discos del Benny en el extranjero (entiendas Estados Unidos). Quienes quedaban en la isla seguían escuchando al Bárbaro en las magníficas placas de la RCA Victor de la cual Benny Moré era artista exclusivo. Para los que estaban fuera de la isla sólo quedaban las cartas de amigos y el recuerdo. De vez en cuando un bolero triste iba entre líneas y algo de lágrimas de añoranzas por pasados tiempos. Benny Moré murió del alcohol. Nadie puede imaginar que hubiera hecho si viviera estos tiempos. Amaba hasta la locura a su gente. El miedo escénico lo siente el artista de vergüenza por respeto a su público. Benny hacía del respeto al público una divisa. Muchos empresarios lo anunciaban para recaudar y debido a ello quedan las leyandas sobre ausencias del Sonero Mayor a los espectáculos. Pero se ha demostrado que nunca quedó mal en los contratos.

Si llegaba un poco tarde enmendaba el error cantandole a la gente hasta que el sol saliera.

Nadie lo duda. Benny cantaba como los mismos ángeles. Parecía que en su voz Dios había colocado un soplo divino. Eso todo el mundo lo sabe. Ahí quedan sus discos pero también están las cartas del exilio, las letras de los que desde lejos lo lloraron sin poder oirlo. Muchos también ya murieron dejando aún entre las calles ajenas las sombras y fantasmas de la esperanza por un definitivo regreso que aún esta por darse.

El Benny Moré tenía miedo escénico. Eso también todo el mundo lo sabe. Bartolomé Maximiliano Moré tuviera hoy 81 años pero está muerto. Murió empapado del alcohol hasta la última viscera. Lo que nadie puede saber y nadie imagina es como hubiera muerto hoy el Benny al ver todo lo que hay de distancia entre su canto y los aplausos.

Rafael Contreras, Cuba Free Press


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