Desde Dentro de Cuba.

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10 de Julio del 2000

PERIODISMO INDEPENDIENTE: UN OFICIO DIVINO Y MALDITO. Por Rafael Contreras, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Una respetable compañía norteamericana de seguros de vida informó en el año 1968 que el periodismo era el oficio más peligroso del mundo. Ésto fue recibido como un agravio por personas ajenas al oficio. Espías, pilotos de caza, cajeros de banco, escoltas presidenciales, acróbatas, soldados regulares de infantería (destacados entonces en Vietnam), buzos y hasta un cartero del ghetto de Chicago pusieron el grito en el cielo y reclamaron ese honor.

Así empieza su libro dedicado al escritor norteamericano Ernest Miller Hemingway el cubano Norberto Fuentes. Norberto tituló el libro “Un Corresponsal Llamado Hemingway”. En ese trabajo se recogen las mejores crónicas del dios de bronce de la literatura norteamericana. En cada crónica se enseña toda la maestría de Hemingway en el oficio de periodismo. Se enseña también todo el peligro que el oficio de periodista lleva cuando un periodista acepta el reto. Hemingway aceptó siempre el reto del peligro. Llegó a conocer el olor de la muerte y como nadie supo describirlo.

Más adelante sigue escribiendo Norberto en el prólogo a su antología.

Un reportero de raza, uno de los paradigmas del periodismo contemporáneo, un hombre que aparecía en culaquier lugar con su chaqueta de gamuza o con una guayabera un poco sudada y con una sonrisa displicente y su mirada miope trás espejuelos redondos de armadura metálica y con una inseparable botella de ginebra ligada con vermut, se hubiera sentido feliz al conocer la información. El periodismo establecía sobre bases sólidas su carácter aventurero y romántico. Hemingway era el más aventurero y romántico de todos.

El maestro no pudo sentirse feliz con la noticia. Hacía ya casi siete años descansaba en su tumba a causa de haberse volado la cabeza con un disparo por su propia mano al paladar. El instrumento fue una escopeta de caza, la misma quizás con la que un día supo enfrentar a un rinoceronte en medio de cualquier planicie del África. Sin embargo, a muchos periodistas de este mundo les dejó la lección y la enseñanza de todos los peligros que hay en el oficio. Otros han preferido asumir el trabajo a conveniencia, dejando los retos a un lado para aceptar definitivamente la manipulación de los sistemas en que viven.

En Cuba hay periodismo de peligro y periodismo manso. Hay retadores y también los hay que huyen a los retos. Cada hombre tiene derecho a pensar por sí mismo. Cada hombre puede o no aceptarle al oficio sus peligros. Los que le huyen a los retos deben permanecer en el silencio ante los retadores. Se impone una razón para ello:

Quién vive de cobarde debe conformarse con la soledad de sus temores y dejar libre a los que van limpiando el camino de peligros con el pecho abierto.

La prensa independiente cubana ha sido más de una vez calumniada. Las autoridades han llegado muchas veces al ensañamiento. Ofensas verbales y amenazas, acoso constante, segregación injusta muchas veces y adjetivos lacerantes. La prensa independiente ha tomado como lección constante las enseñanzas de un maestro: Hemingway.

Con esas enseñanzas esa prensa independiente le ha ganado a los riesgos y ha sabido soportar las calumnias constantes de los que pudieron ganarse de una vez el adjetivo de colegas de oficio. El periodista independiente no ha ofendido jamás al periodista oficialista. El periodista oficialista no ha tenido hacia el independeniente la misma conducta. Un periodista independiente asume los retos a nombre de lo justo. La libertad tiene que ir cabalgando sobre la palabra. Si esa palabra no es libre la libertad entonces no cabalga. La prensa independiente cubana relata verdades. El periodista independiente que se respeta a sus lectores saca la verdad solamente. No perdona la mentira en su tinta. Tampoco el lector podría perdonarnos. Cuando ganamos la confianza de quién nos lee o escucha, sabemos entonces que tenemos gente que nos defienden asumiendo nuestros retos.

Un periodista independiente lo hace como debe hacerlo, escribir bien y ser un tipo listo o renunciar al combate antes de comenzar. Aquí en Cuba el periodismo independiente es el oficio más peligroso. Lleva con el peligro el desinterés marcado. La prensa oficialista tiene derecho a todo. Pero arrastra la obligación de tragarse sus criterios. Ese es el precio puesto a quien acepta ataduras. Él que odia la palabra independiente desde el punto de vista de la prensa en Cuba se está odiando a sí mismo y esgrime ese odio a manera de mecanismo de defensa para ocultar sus propios miedos de sujeto indefinido.

Los periodistas independientes tenemos entonces una máxima:

Nunca odiaremos a los que pudieron ser nuestros colegas. Jamás vamos a odiarlos. Asumimos este oficio y nos hacemos dueños entonces de nuestro propio adjetivo. Sabemos que es divino nuestro oficio. Eso recompensa el tener que asumir lo de maditos.

Entonces sabemos andar con la palabra libre que escogimos. Sentimos la contentura plena de seguir mirando a Hemingway desde su tumba sonriendo. Cada periodista independiente escribe hoy lleno de gozo desbaratando sombras. De esa manera mantenemos en pie el paradigma del dios de bronce de la literatura norteamericana. Y de esa misma manera cada periodista independiente se ilumina la andanza sintiendose a nombre de la razón y la verdad divinamente maldito.

Rafael Contreras, Cuba Free Press.


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