Desde Dentro de Cuba.

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11 de Mayo del 2000

SINDICALISTAS INDEPENDIENTES MEDITAN SOBRE LA FALTA DE SIGNIFICADO DEL PRIMERO DE MAYO Por José Orlando González Bridón, Secretario General de la Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba, para Cuba Free Press.

La Habana.- Hace apenas algunos días el mundo celebró el día internacional del trabajo, oportunidad que tienen los obreros y trabajadores en general de públicamente exigir sus demandas a los patronos y gobiernos que conculcan sus derechos. En muchos paises los sindicatos organizaron manifestaciones pacíficas reivindicativas, desfilando por importantes ciudades y viendo y exigiendo mejoras sociales y laborales, inspirados en los mártires de Chicago de 1886, enfrentando a su vez en muchos casos a la represión, a los golpes de chorros de agua, a los gáses lacrimógenos, a los bastonazos, a las balas plásticas, a la persecución y a los encarcelamientos. Inclusos, algunos pueden encontrar la muerte en el reclamo de su derecho. Pero ahí están cada primero de mayo, exigiendo viejas y nuevas demandas.

En Cuba en un principio fue así. El movimiento sindical cubano obtuvo grandes logros a base de abnegación y coraje durante el etapa republicana. Después del triunfo de la revolución en 1959 fueron traicionadas las auténticas organizaciones sindicales y sus tradiciones de lucha reivindicativa, siendo sustituida por la entregista y traidora Central de Trabajadores de Cuba (CTC), dirigida hoy por un empedernido comunista que nada tiene que ver con la lucha sindical por sus reinvindicaciones laborales. Es un militar disfrazado de sindicalista que sólo cumple órdenes del patrón absoluto--Castro, dueño de todos los bienes de producción y servicios del país. Y como se cree dueño de la isla, con sus once y tanto millones de habitantes, es él que manda, propone e impone a través de la fuerza y el terror su política totalitaria a toda la nación. Por lo que el sindicalismo oficial en Cuba ha desviado su razón de ser hacia un servilismo atroz e incondicional a uno de los régimenes comunistas más recalcitrantes y anti-popular que ha conocido la historia. En Cuba las marchas de los primeros de mayo son desfiles para militares, adornados con niños inocentes y jóvenes que sonríen ante la cámara. Otros leen discursos pro-Castros, asegurando así su futuro. El resto son militares y milicianos vestidos de civil. Y los contingentes de la construcción que tradicionalmente en coordinación con los miembros del departamento del seguridad del estado, se oprimen y golpean a cualquiera que se manifiesta en contra del régimen o sencillamente tengan indeas u opiniones contrarias a las que imponen la dictadura.

También desfilan los estudiantes, presionados en su gran mayoría por el derecho a una carrera universitaria. Y trabajadores chantajeados por una jabita de aseo personal, por el cobro de un estímulo salarial o por temor a marcarse como antipáticos a las actividades revolucionarias y perder su trabajo.

Así son los desfiles del día del trabajo en Cuba. No se oye una demanda, no se ven desfilar carteles pidiendo mejoras salariales, derecho a la huelga, a la libre contratación, no a la empresa empleadora, no al alto precio de la vida, y otras tantas consignas que en Cuba deberían exigir los trabajadores. No piensan los invitados extranjeros por lo que pudieran ver estos desfiles desde otras latitudes, que aquí no hay nada que exigir o demandar, que estamos de acuerdo con el totalitarismo. ¡No! Aquí en Cuba se violan todos los derechos laborales. El trabajador es obligado a obedecer y a trabajar por mandato del régimen que ha creado leyes y mecanismos para que se haga su voluntad. Los desfiles de los primeros de mayo en Cuba son demostraciones del régimen del control y la obediencia a que tiene sometido a la población cubana a través de la fuerza.

No rinden honor a los mártires de Chicago sino a Castro, el que plantea a los trabajadores seguirse existiendo cien años más si es necesario. No perdamos de vista que este régimen patronal, que no permite que se hable de mejora de ningún tipo para la clase trabajadora, solamente deja entrever que cuando haya un desarollo que permita la abundancia será cuando se benficie la clase trabajadora.

Pero todos sabemos que esto nunca será posible, pues con un sistema totalitario, ineficiente y caduco, impuesto al pueblo de Cuba por más de cuarenta años, jamás se lograría tal desarollo. Aquí están justificados los cien años que se plantean resistir a la clase trabajadora. Recordamos a los trabajadores cubanos que los sindicatos fueron creados para cuidar y defender sus intereses, no los intereses de los dueños como lo viene haciendo la oficialista y traidora CTC.

Los líderes sindicales de antes de 1959 defendían y organizaban a los trabajadores para exigir su demanda frente a los dueños. Hoy, el la Cuba comunista, han traicionado a la clase trabajadora para doblegarse y servir a un régimen que oprime a los trabajadores, enmudeciendolos con el terror y el chantaje. Tengamos en cuenta que una actitud indiferente y obediente frente a estos males nos hace cómplices de nuestra propia explotación.

Trabajador cubano, quitemonos la manta roja que nos ciega y defendamos con valor nuestro derecho que la patria nos contempla orgullosa. El secreto de la libertad reside en el coraje.

José Orlando González Bridón, Secretario General de la Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba, Para Cuba Free Press.


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