Desde Dentro de Cuba.

Distribuido por Cuba Free Press, Inc. - http://www.cubafreepress.org

28 de Marzo del 2000

LOS TRES MONOS SABIOS Por Rafael Contreras Bueno, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Ya se estaba acabando el año 57. Había sido bueno. El dueño de la Agencia le dio un buen aguinaldo por sus servicios. Semanas antes él mismo había dicho quién era el que ponía consignas antigubernamentales en las paredes. Se le hizo fácil pasarle en un papel el nombre del joven opositor. El dueño entendió y le hizo, simplemente, una seña de complicidad. Los que estaban contra Batista entonces, ya habían ajusticiado a casi todos los chivatos de la ciudad. El jefe lo cuidaba. No le convenía por una indiscreción, perder a su confidente.

Con el aguinaldo en el bolsillo se fue al Zoológico. Le gustaba ir a ver la jaula de los monos. Su vida era rutinaria. Vueltas por la ciudad, unos tragos y regreso a su cuarto. Una hora después se daba un buen baño y salía a comer algo. Cuando la noche llegaba casi a la mitad, volvía a dormir. Pero siempre visitaba la jaula de los monos.

En su cuarto colgaba una reproducción de "Los Tres Monos Sabios". Disfrutaba mirando la graciosa pintura. Un monito se tapaba la boca, otro se cubría las orejas y un tercero se llevaba las manos a los ojos. No hablo, no oigo y no veo. Moraleja del simpático cuadro. Por este cuadro marcó su existencia desde los días de su escuela primaria. Pero, adaptó a su conveniencia la moraleja. Cualquiera de las tres cosas las llevaba a cabo cuando sabía que el viento soplaba a su favor. Cuando le pasó el papel al dueño, no habló, pero sí delató.

El día siguiente todos vieron cómo la policía se llevaba al muchacho. Alguien le preguntó: -"¿Quién lo habrá delatado?" Encogiéndose de hombros dijo: ."No sé, yo, como lo de los monitos sabios, no hablo, no oigo y no veo".

Salió del grupo. Volvió a su oficina. El jefe le dio el regalo de aguinaldo. Por eso la sonrisa de esa tarde junto a la jaula de los monos. Sin duda alguna el año 57 había sido bueno. Lástima que ya terminaba. El sabía cómo vivir la vida.

Año 69. Ya se iba el último de los 60. En medio del corte de caña había alegría. Muchos habían decidido dejar el cañaveral. Se irían de pase para festejar el año nuevo. Día de fiesta, el 31 siempre lo ha sido. Mientras los demás estaban en el corte se fue a la oficina del Jefe de operación de macheteros. Le contó lo que había oído la noche anterior en la barraca de cortadores. Tres hombres hablaban en la parte de atrás de la misma. Los vio cuando salió a la letrina. Planeaban un sabotaje. Querían quemar una buena parte del cañaveral. Se quedó escondido en las sombras de la noche hasta que adaptó los ojos y pudo distinguir quiénes eran los conspiradores. Decidió buscar aires buenos. Al otro día avisó al jefe del batallón. Horas después, al salir de pase por año nuevo, vio cómo se llevaban a los conspiradores en el carro de la Seguridad del Estado. El negro machetero que cortaba con él se le acercó. -"Dicen que iban a quemar caña compay. ¿Quién los habrá chivateado?" - "No sé negro. Yo como los monitos sabios. Ni hablo, ni oigo, ni veo". Se fue dejándolo con la palabra en la boca. De pase en la ciudad, fue de inmediato a la jaula de los monos. Eran otros animales, el lugar el mismo. Tampoco él había cambiado. La pintura del cuarto seguía intacta. Nada había cambiado en los monitos. Tenía tres días adicionales de pase. Cuando todos regresaran, y mientras se rompían la espalda, él estaría de paseo en el zoológico cerca de la jaula preferida.

El año 89.- Se dejó caer en la banca cercana a la jaula. Otros monos, jóvenes y juguetones. Los de su cuadro ya se despintaban. El tiempo los iba marcando igual que a él. En otro banco un grupo de gente conversaba en alta voz. Decían algo sobre el juicio del general Arnaldo Ochoa y demás de la causa. El juicio más sonado desde el 59. Un hombre del grupo dijo con toda fuerza: -"Los van a matar por gusto. Eso es una injusticia". Pocos minutos después estaban allí los uniformados. Se llevaron al hombre por la fuerza. Algunos del grupo decidieron acompañarlo en gesto solidario. El siguió indiferente en el banco, mirando a los monitos. Minutos después llegó una mujer a su lado y le dijo bajito: -"Vio qué abuso, ese hombre decía la verdad. Ochoa es inocente". El la miró fijo a los ojos. Su respuesta fue seca, indiferente, inmutable, a pesar del tiempo: -"No es asunto mío señora. No hablo, no oigo y no veo. ¿Usted no ha visto ese cuadro? No me meto en nada. Vivo a mi modo. Ya soy un viejo. Se levantó, dejando a la mujer llena de asombro y duda...

El 2000. La vejez le cayó de golpe. La cuartería en que había vivido tantos años también se desmoronaba. Cuatro cuartos solamente estaban habitables. Ganaba poco como jubilado. Salía todas las mañanas a vender cigarros al menudeo en la esquina del bar de su calle. Seguía solo. Esa misma mañana había botado la pintura de los monitos. Apenas se discernía sus figuras. Sintió algo de pena. En la misma esquina, el policía lo detuvo. Discutió con él y le quitó los cigarros. Tuvo que alejarse sin protestar. Estaba prohibido vender cigarros por cuenta propia. El zoológico recibía bastante gente esa tarde. El alboroto como siempre en la jaula de los monos. Llegaron los custodios del parque y señalaron al interior de la jaula. En un rincón (no se sabe cómo había logrado entrar) estaba sentado un viejo. Los monos se alejaron al otro extremo de la jaula. Le habían dejado el sitio sólo para él. No vio a los custodios. Seguía riéndose a carcajadas. Veía a los tres monos de la jaula en las posiciones que fueron hipócrita y cínicamente la regla de oro de su frustrada conducta. No hablo, no oigo y no veo. Y ciertamente no vió a los custodios cuando entraron dispuestos a sacarlo. Tampoco escuchó que le decían loco y le gritaban mono. Nadie le dijo sabio.

Rafael Contreras Bueno, Cuba Free Press.


CUBA FREE PRESS, INC.
P.O. Box 652035
Miami, FL 33265-2035
Phone: (305)270 8779 -- Fax: (305)595 1883

E-mail: mailbox@cubafreepress.org
Home: http://www.cubafreepress.org
Copyright © 2000 - Cuba Free Press, Inc.