Desde Dentro de Cuba.

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27 de Marzo del 2000

LA OREJA MOJADA DEL TIO SAM. Por Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Donde pasé mi niñez, los muchachos tenían una manera peculiar de burlarse de un compañero. La gracia consistía en embarrarse los dedos de la mano con saliva y tocar con ellos el apéndice auditivo de la víctima. Si ésta lo aceptaba y no se liaba a golpes con el pendenciero, se convertía entonces en el trajinado del grupo y con más razón si su fortaleza física era mayor.

Meditando sobre los últimos conflictos entre el gobierno norteamericano y el cubano y conforme también a lo que ya es historia, me ha dado por pensar que los yanquis no se cansan de que les mojen la oreja.

Todo empezó cuando hace más de 40 años le cortaron el agua y la luz al presidente Batista y condicionaron la llegada al poder de los barbudos. Los triunfadores después, en irónico gesto, les intervinieron todas las propiedades en la Isla sin darles ni un centavo de indemnización. Creyeron luego los de la superpotencia que el embargo económico haría saltar del poder con rapidez al gobierno comunista y lleva ya más de 40 años encima de la mula sin que se sepa aún cuán cerca está el día en que ocurra tal deseo.

Lo de Girón resultó un escándalo. La operación Pluto contaba con el armamento, la logística y el aseguramiento humano adecuado para que se pudiera librar una gran batalla. Y resultó que los tutores yanquis lanzaron a la Brigada 2506 en las tembladeras de la Ciénaga de Zapata sin que luego se les moviera la conciencia de intervenir cuando eran masacrados. El ridículo del vecino no pudo ser mayor y el costo para los cubanos que expusieron o entregaron su vida para componer su Patria, fue tremendo. Pudiera creerse que los papeles se invirtieron durante la crisis de octubre porque los rusos tuvieron que llevarse los cohetes. Pero hay que tener en cuenta que del altercado surgió un compromiso con la superpotencia comunista de entonces, según el cual los yanquis no podían ponerle un dedo encima a Cuba sin correr el riesgo de que se generase un conflicto mucho mayor. Entonces Cuba, con la espalda cubierta por el Kremlin comenzó a sembrarle guerrillas en toda América y a socavarle sus intereses. Sería interesante saber cuánto habrán tenido que pagar los contribuyentes norteamericanos para evitar que entre Rusia y Cuba regaran el comunismo por todas partes.

No pudo ser mayor la metedura de pie que le dieron a Carter cuando el Mariel. Es verdad que fue un descrédito ante el mundo para el gobierno cubano que todos pudieran contemplar las imágenes dramáticas de un pueblo en estampida. Pero de este lado al menos sacaron algún partido a costa del presidente demócrata, porque limpiaron de delincuentes y de desquiciados mentales las cárceles y las calles del país para disparárselos por los ojos a la sociedad estadounidense. Luego Reagan limpió un poco la honrilla cuando pudo devolver buena parte de los marielitos con el compromiso de que aceptaría la asignación de 20,000 visas que a la larga no cumplió. Durante su mandato repetido y la continuidad republicana de Bush, el árbol frondoso del comunismo mundial cayó al suelo. Y justo cuando la plantita endeble del Caribe parecía desfallecer por la sequía, llegó Clinton para humedecerle nuevamente el suelo. Con la blandenguería o el contubernio de éste se ha visto crecer la impunidad de las acciones por esta parte.

El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, son dos buenos ejemplos. Pero hay que añadir la forma en que fue precisado el Presidente cuando la crisis de los balseros para obligarlo a firmar los tratados migratorios. Aquello fue un chantaje. Los mismos constituyeron una tremenda victoria política para el gobierno de la Isla. Ahora ya no tiene el peso moral de decenas de miles de presos por tratar de escapar del comunismo y ostenta casi el control absoluto sobre quién puede o no viajar al extranjero. Sólo falta para que la llave sea ciento por ciento eficiente, echar abajo la Ley del Ajuste Cubano contra la que ahora batalla.

También resultó de beneplácito que al firmarse los Tratados, todos los países circundantes hayan imitado a los Estados Unidos como si ya en Cuba no existiera la persecución política. Hoy por hoy dentro de las consecuencias de estos Acuerdos hay que lamentar que ahora los cubanos sean tratados como apestados en todas partes, que el gobierno de la Isla tenga entretenidos a los inconformes, con la esperanza del sorteo de visas, y en consecuencia, que la hipocresía política se haya multiplicado, factores todos que retrasan aún más los cambios que necesita el país.

Para mayor ironía, desde el mismo lugar de donde viene el embargo llega también una corriente de dólares (sin la cual habría que ver cómo se las arreglaría el pueblo y el propio Estado) que se hace cada vez más caudalosa en la medida en que cada año aumenta en más de 10,000 la abultada cifra de los que envían remesas (recién salidos como están).

Más recientemente hemos sido testigos de nuevas "velocidades" (poner en posición ridícula, meter guaperías) impuestas desde Cuba al gobierno de los Estados Unidos. Cuando Elián fue rescatado, desde aquí se dio un plazo de 72 horas para que fuera devuelto. A lo que las autoridades de los Estados Unidos respondieron, hablando en claro español, que la devolución sería cuando a ellos les diera la gana. ¿Tanto alardear para qué? Si desde el primer momento han procedido a favor de la exigencia a pesar de las confrontaciones con sus propias leyes y ahora, cuando ceder constituye una derrota política de aquél lado (porque es precisamente a este terreno a donde las autoridades cubanas les convenía llevar la confrontación), que están a punto de devolver al muchacho. Hubiera sido preferible entregarlo desde el primer momento y no haberse subido al ring si no sabían boxear.

Algo parecido está ocurriendo con Mariano Faget. Si para la justicia el habilidoso funcionario resulta ahora no ser espía, otra vez los Estados Unidos quedarán en ridículo porque en todas partes se asumirán como ciertas las acusaciones que se hicieron desde aquí sobre una presunta manipulación del caso de Elián, mediante una falsa acusación contra ese sujeto. Claro que si no es espía no lo pueden juzgar como tal, pero hubiera sido preferible no haber hecho el juego a La Habana, deteniendo a un hombre según acusaciones que ahora no proceden.

Después de una exhaustiva revisión de la historia y de las actuales relaciones entre Cuba y Estados Unidos, cabe preguntarse en qué medida ha sido real la voluntad política y firme el valor de este último país en el deseo de establecer un estado de derecho en la Isla porque a la manera ridícula de un grandulón que recuerdo de mi tiempo de escuela, el cíclope del norte no se cansa de andar en estos avatares con la oreja mojada por el liliputiense antillano. !Vaya socio este que nos hemos buscado!

Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.


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