Desde Dentro de Cuba.

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16 de Marzo del 2000

EL JURAMENTO DE BARAGUÁ O EL JURAMENTO DEL DIABLO. Por Ebenezer Ramírez, Cuba Free Press.

La Habana.- Me gustaría preguntarle a los miles y miles de norteamericanos que están siguiendo con muy especial atención las elecciones gubernamentales qué sucedería si de repente el señor Bush o el Presidente Clinton -y los cito sólo como un ejemplo, pudiera ser cualquier otro- erigieran tribunas abiertas por doquier y al cabo del tiempo, al comprender que ya no están surtiendo el efecto deseado (pues realmente se han puesto tediosas) les da a ambos por cambiar de estrategia y elaborar un documento que refleje todas las cosas negativas de ambos y obliguen, de manera muy sutil, a todos los norteamericanos a firmar? Ahí se sabe quién firma y quién no. Y ay! De ese pobre que no lo haga. Más atrás y el señor Clinton y el señor Bush aprietan la tuerca y a ese infeliz que no quiso firmar lo marcan como a una res, lo botan del trabajo y lo peor de todo, se señala para siempre. ¿Que no me pueden entender? Claro que no. Es inconcebible. Esa trama tan enredada, diabólica, bien urdida dejó chiquitas las campañas políticas que se hacen en Estados Unidos o en cualquier otro país. Ni aún sobornando a las personas, se encuentra algo tan horrible como este plan maquiavélico inventado por la mente de un demente que se sienta al borde de un precipicio y busca de dónde agarrarse.

Aquí en Cuba todo anda patas arriba. Ya las tribunas abiertas por Elián no están surtiendo el mismo efecto que al principio. Cada vez más personas se hastían y cansan de algo que ya pasa de castaño obscuro. Tal es así que recientemente un comentarista del noticiero nacional de televisión fue sancionada porque se le olvidó apagar el audio al terminar una agotadora sesión de noticias y manifestó lo que en el pueblo es más que un comentario: "Elián me la tiene..." Imagínese usted el resto. Nada que habló como buen cubano y una palabrota vino a cerrar la frase.De la noche a la mañana el señor Julio Acanda, según se comenta en la calle, desaparece de la pantalla y se coloca en una situación bastante vergonzosa. No se sabe a ciencia cierta si lo que ocurrió es real o no. Lo que sí se sabe es que éste es el mismo sentir del pueblo. Son las frases que se escuchan a diario en la carnicería, en la bodega, en el parque. Para no salirnos del tema y sintiendo la desgracia acontecida a este reportero es que me gustaría que todo el pueblo norteamericano conociera, para que desmintiera a Castro y su camarilla cuando dicen que aquí en Cuba hay libertad de expresión.

Les decía que ahora un mecanismo más ingenioso se abre como propulsión a chorro dentro de la población cubana. "El Juramento de Baraguá". Haciendo memoria en los anales de nuestra historia está recogido este singular hecho encabezado por nuestro Titán de Bronce Antonio Maceo. Pero no con los argumentos que lleva implícitos este famoso juramento actual que obliga a todos los trabajadores a firmarlo pues comenzó por el área laboral y no dudo que pronto llegue a los CDR, a las cuadras, y así todos se enfrenten al típico: firmo o no firmo. Si no firmo me marco delante de la sociedad y si firmo, me involucro en algo que es más que una trampa. Pero ¿qué se firma en este "Juramento"? No a la ley Helms Burton, no a la Ley Torricelli, no al secuestro de Elián, no al bloqueo y no y no y no...es interminable la lista. Después es fácil buscar testigos internacionales: la prensa, la iglesia, sectores sensibles a esos problemas y mostrarles las firmas. Así cualquiera cae y se lleva el efecto que el gobierno pretende lograr con este nuevo mecanismo diabólico. Un pueblo entero está "firmando". Cuba es la inocente, los Estados Unidos son los monstruos.

Por eso comencé el artículo preguntándole a los miles de norteamericanos que puedan leerlo ¿qué harían si el señor Bush o el señor Clinton o quien sea, utilizara esta medida psicológica y coercitiva para lograr sus planes. Nuestra guerra no es con armas. Las armas están bien guardadas y sólo las usa el ejército, la policía, y toda su camarilla. El pueblo le teme a las golpizas, a las cárceles, a los boinas negras, a todas las amenazas, las represalias, la persecución, desapariciones, y al no estar armados. Ellos tienen el poder, por eso el pueblo de Cuba ha decidido, ha optado por protestar, encolerizarse pero aceptar con miedo el yugo que le imponen unos cuantos títeres. Esto me recuerda otros pasajes apocalípticos donde se habla de la marca de la bestia en la frente y en la mano derecha. Habla el Capítulo 13 del Libro del Apocalipsis que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos se les pusiese una marca, se les obligaba a marcar o de lo contrario morirían decapitados. 666 Tres números que la bestia imprimiría en la carne para darles el derecho a comprar y vender. En fin, para ser parte de esa sociedad. ¿No es acaso lo mismo que está sucediendo en Cuba? ¿Se estarán llevando a cabo los planes apocalípticos en este país? Hoy la bestia impone su marca y la fuerza. Si firmas estás con ella. Si no lo haces te excomulgan de la sociedad. Por eso les pregunto: ¿Es el Juramento de Baraguá o el juramento del Diablo? Son ellos que nos llevan a reflexionar. ¿No cree usted?

Ebenezer Ramírez, Cuba Free Press.


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