Desde Dentro de Cuba.

Distribuido por Cuba Free Press, Inc. - http://www.cubafreepress.org

07 de Marzo del 2000

COMUNISTAS A LA FUERZA. El adoctrinamiento en la educación. Por Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Muy preocupados andan los padres por la exacerbación de un procedimiento ya tradicional desarrollado por el Sistema de Educación, el cual viola tanto el derecho de los padres, como el de los educandos. Nos referimos a la intensificación sin límites que está teniendo el proceso de adoctrinamiento político entre los escolares. Aunque la prensa aborda el asunto sin penetrar en su verdadera esencia, ya se están dando a conocer algunas de las modificaciones que se han hecho y se prevé realizar en este contexto.

Una de ellas consiste en establecer el estudio de la historia en todos los grados y enseñanzas y poner tal asignatura en un rango de importancia semejante al español y a la matemática. Esto no sería en extremo preocupante si existiese la certeza de que nuestra rica historia no iba a ser sometida a las manipulaciones oportunistas a que nos tienen acostumbrados. Pero bien sabemos que a partir de la implementación habrá más posibilidad de presentar a un Martí anti norteamericanista hasta la médula y casi de ideas comunistas, a un Maceo cuyo espíritu anda machete en mano encabezando una manifestación revolucionaria por todo el malecón y a ambos muy contentos de haber sabido que su lucha tuvo la definitiva victoria el 1ro. de enero del 59.

El objetivo en definitiva es que el alumno llegue a la conclusión de que toda la sangre vertida por nuestros mártires desde el Cacique Guamá hasta la fecha ha sido sacrificada en virtud de conseguir la maravilla de país que hoy tenemos y que todos ellos, de haber vivido nuestro tiempo, pensarían más o menos como la gente que dirige y gobierna desde hace ya muchas décadas. No sólo en función de tal objetivo han puesto a los profesores de historia si no también a los demás docentes, los cuales deben poner parte de las acciones en función de conseguirlo. Y de no hacerlo así un riguroso reglamento que norma la labor política de los maestros, puede crearles serios problemas.

Llama también la atención una interesante medida, ahora que han destinado fondos para situar un televisor a color y una vídeocasetera en cada escuela. Esto nos hace recordar las aulas de Secundaria y Pre Universitario de los años 60 e inicio de los 70, cuando una pareja de televisores nos permitían disfrutar, casi todas las mañanas, de interesantes experimentos que en la escuela no se podían llevar a cabo y de otros materiales audiovisuales de suma importancia para el proceso de aprendizaje. Pero a diferencia de entonces, los televisores de ahora serán utilizados para la transmisión de programas políticos elaborados, seguramente, por un equipo de especialistas de alta preparación doctrinal.

Hace unos días una madre me decía irritada, cómo a su hijo de 10 años todos los días lo obligaban a pararse delante del televisor a las 8 de la noche en punto, para ver el noticiero. Y no bastando con eso, al otro día lo sometían a un interrogatorio sobre las noticias que había visto. Medidas como esta se han hecho regla ya en las escuelas del país. Paradójicamente, a esos niños internados no se les planifica su tiempo para que puedan ver la televisión infantil que va quedando en nuestra televisión.

En este contexto también hay que citar el uso y abuso de los menores en las actividades políticas que con insoportable frecuencia tienen lugar en el país. Con ellos se cubre buena parte del conglomerado humano movilizado para intentar el tiro de autenticidad en las referidas manifestaciones. Aparte del maltrato moral al que son sometidos los menores con tales procedimientos, hay que señalar también el maltrato físico puesto que en ocasiones deben recorrer largos trayectos a pie y permanecer durante horas expuestos al sol.

Otro hecho que salta a la vista lo constituye la reiterada movilización de los niños y jóvenes para las tareas agrícolas. No basta ya el tiempo que dedica el reglamento, bien exagerado por cierto, puesto que ocupa media sesión diaria de las escuelas en el campo y 45 días del curso en el campo de las urbanas, y ahora le ha dado a las autoridades con cerrar las aulas cualquier día y mandar a los muchachos para la agricultura SIN SIQUIERA CONSULTAR A LOS PADRES.

Paralelo al uso de los jóvenes y niños como mano de obra barata en actividades para las que el Estado no cuenta con fuerza laboral suficiente, como es el caso de la agricultura, existe un interés político encubierto en esta práctica puesto que así hay un sometimiento mayor de la voluntad de los padres y se intensifica el recurso de movilizar y manipular, hasta el grado de convertir en autómatas, a los estudiantes.

Sobran los dedos de las manos para contar a los padres que aprueban la nueva ofensiva dirigida contra los estudiantes, pero sobran también para enumerar los que se rebelan públicamente en su contra. En este caso hay algo que es superior al propio instinto de protección puesto que la protesta, por añadidura, implicaría el sacrificio de los niños en la media en que los mismos verían truncadas las posibilidades de acceder a una buena escuela o una buena carrera y en el futuro, hasta un buen trabajo.

El 3 de marzo, un funcionario de educación, entrevistado en el noticiero de televisión del medio día y nombrado Luis A. Cordero, decía sin tapujos que las posibilidades futuras del estudiante estarían sujetas a un aval firmado por la organización juvenil de la escuela. Para nadie es secreto los argumentos que tales avales recogerán y quiénes son realmente sus firmantes. Por si este mecanismo diabólico no funcionase, hay un recurso más drástico a la mano. Tal es el caso del artículo 316 de las modificaciones del Código Penal el cual establece "Sanciones de privación de libertad de 3 meses a un año o multas de 100 a 300 cuotas o ambas" para quien, entre otras cosas, "induzca a un menor de edad a (...) rechazar el trabajo educativo inherente al sistema nacional de educación o a incumplir deberes relacionados con el respeto y el amor a la Patria". Sobra decir lo que puede ser considerado por las autoridades "trabajo educativo" y "el respeto y el amor a la Patria".

Vista esta maraña de cosas en el contexto de los sucesos recientes cabe pensar qué moral asiste para referirse al concepto legal de "Patria Potestad" cuando tal proceder no es otra cosa que su violación flagrante. Patria Potestad no es sólo el derecho de un padre a tener la tutela de su hijo en ausencia de su madre, como por acá se quiere hacer ver. Este concepto va más allá, pues no hay que ser ni juez ni abogado para saber que nadie, por sobre los padres, puede decidir cómo educar a los hijos menores en cuanto a religión, o a política y mucho menos es atribución de alguien ajeno a ellos, decidir su traslado fuera de la escuela para actividades que nada tienen que ver con el aprendizaje. Los niños deben ir a la escuela para aprender y educarse para que llegada la adultez sean capaces por su propia cuenta, de formarse su ideal político. Falta la más elemental ética pedagógica y constituye un irrespeto a sus progenitores, cuando la escuela se propone crear una personalidad comunista o socialista o de cualquier matiz político valiéndose de mecanismos impuestos. Es la política a un pequeño lo que una hormiga es a un grillo, con ella aplastamos su inocencia y sacrificamos por fines indecorosos un tiempo de su vida que la Creación ha concebido para cosas más sanas.

Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.


CUBA FREE PRESS, INC.
P.O. Box 652035
Miami, FL 33265-2035
Phone: (305)270 8779 -- Fax: (305)595 1883

E-mail: mailbox@cubafreepress.org
Home: http://www.cubafreepress.org
Copyright © 1999 - Cuba Free Press, Inc.