Desde Dentro de Cuba.

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23 de Febrero del 2000

LOS DERECHOS HUMANOS Y LA VIDA. Por Ebenezer Ramírez, Cuba Free Press.

El Anunciar la verdad es un deber cívico que aquí en Cuba, como el resto de las cosas, está condicionado. Cuesta mucho trabajo testimoniar acerca de esta verdad encontrada. El pinareño Virgilio Tolero escribió hace poco un artículo en la revista católica de Vida con el título "Jubileo del Año 2000. Buenas noticias para los que anuncian la verdad en Cuba" y en él resaltó dos preguntas que tomo como base para mi artículo. ¿Qué tipo de proyecto de vida es el mío? ¿Será un proyecto que se limita a cumplir con la rutina diaria o un proyecto comprometido en anunciar con la vida la Verdad? Esta verdad que nos hace libres, aunque nos cueste trabajo buscarla y vivirla, es el único modo de liberación y plenitud verdadera. Jesucristo no fue tan crucificado por las curas milagrosas que hacía, si no por erigirse en primer defensor de los derechos humanos en el mundo. Su culpa: denunciar abiertamente a los fariseos y saduceos, leguleyos de su época, la hipocresía, la maldad, por denunciar a aquéllos que, por o vivir en la verdad, esclavizaban al pueblo judío, le impedían al hombre su promoción en la vida y su liberación como ser social. Por eso fue condenado. Por tratar de poner a las personas por encima de las instituciones, de los partidos, de los poderes gubernamentales, incluso, de la propia religión. Jesús vino para dar un testimonio de vida, de libertad, de la verdad que salva al hombre.

Pilatos: el poder político, social, económico, militar. Representante genuino de la dinastía cesariana, la máquina registradora que da al hombre la vía perfecta para su codicia y mantenimiento del imperio. El Pilato de ayer fue el mismo que condenó a Jesús por vivir en la Verdad y luchar hasta morir por una verdad, es el mismo que hoy trata de acallar la Verdad, las torturas, cárcel, persecución, vejaciones, amenazas. El mismo que juega con la vida de 11 millones de cubanos y que lucha por apagar la voz de la disidencia. Decidir optar por la verdad es la decisión de nosotros, de la disidencia cubana, es a nosotros a quienes nos toca vivir esa Verdad en nuestras actitudes, defender los derechos que el Pilato cubano nos quiere arrebatar y yo les pregunto: ¿Qué realidades están amenazando y esclavizando al pueblo cubano de hoy? ¿Qué le impide su promoción liberación para buscar la verdad y vivir en ella? La mentira abierta y descarada que necesita de muchas personas que les sirva. La falta de confianza recíproca, el servilismo a los leguleyos del régimen. El miedo, la presión psicológica, la represión solapada, el hambre, la miseria, las enfermedades, la pérdida de valores. Realmente transforman a Cuba, por no decir al mundo en su globalidad. Es prácticamente imposible para una sola persona, pero transformar a ese mundo a través del anuncio y testimonio de la verdad no sólo es posible si no que además es nuestra obligación, y para eso tenemos que proponernos nuestras metas. No hacerle el juego a la mentira ni a la estimulación ni la influencia negativa del ambiente que me rodea. Caminar con los que anuncian la verdad y no ser lacayo de esos usurpadores. La Biblia es el manual o compendio de enseñanza más completo de los derechos humanos. Es una verdadera lástima que todo el pueblo de Cuba no sea cristiano y no pueda percibir, a través de sus páginas, el mensaje de libertad. La Biblia nos hace tomar conciencia de que ser una persona humana es la razón fundamental de nuestras vidas y de que, como tales, si queremos cultivarnos, debemos conocer la base de nuestros derechos civiles. De ahí que sea necesario que cada cual defienda el derecho a la vida que nos fue concedido por Dios. Independientemente de sus ideas políticas y sus creencias religiosas, que gane poco a poco ese espacio indispensable para manifestarse como es.

"Cuando Dios le entregó a Moisés el Decálogo o Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, le entregó también para perpetuar su nombre todos los derechos y responsabilidades del hombre para vivir en este mundo destruido por el pecado. Para nuestra sociedad, donde la mayor población goza de un considerable nivel de instrucción, se hace necesario por parte del gobierno un clima de confianza, en el cual se salvaguarden los derechos fundamentales del ser humano." Que el hombre, sea creyente o no, necesita de su libertad para vivir y desarrollarse armónicamente, que tenga confianza en que el pueblo es digno y capaz de una libertad responsable, de aplicar su propio criterio, no movidos por la coacción, si no guiados por la conciencia del deber. Estas palabras, pronunciadas en el Concilio Ecuménico Vaticano II en la Declaración sobe la Dignidad Humana, nos ponen de manifiesto el por qué un grupo de hombres y mujeres amparados bajo la sombra del clandestinaje, ahogan el cuerpo para luchar por lo único que nos recuerda que aún somos seres humanos: los 30 aspectos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, violada en Cuba en toda su extensión.

Cristo nació para abrir y liberar, renovar y reconstruir, salvar y rescatar todo lo bueno que hay en el corazón del hombre. Permita Dios que las puertas de la política en Cuba se abran a la verdadera democracia y a pesar de todo, permita que la conciencia de nuestros gobernantes se abra a una sensibilidad humana. Que haya riqueza en la diversidad en Cuba, mayor libertad y responsabilidad, respeto por la raza humana. Que haya un cambio de mentalidad tan grande que provoque un vuelvo definitivo en la vida, los sentimientos, la política, en lo social, económico y cultural. Cuba necesita ya una renovación. Y...para Dios, no hay imposibles!!

Ebenezer Ramírez, Cuba Free Press.


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