Desde Dentro de Cuba.

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11 de Enero del 2000

SISTEMA DE ENSEÑANZA. Una crisis que prospera en el silencio. Por Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Una simple indagación en la Escuela Urbana José Martí de la ciudad de Pinar del Río nos ofreció la siguiente información: Desde octubre hasta la fecha durante 18 días estuvieron suspendidas las clases. Tres de ellos por un ciclón, uno por corresponder a día feriado y dos por estar lloviendo. De los 12 días restantes, 4 fueron dedicados a actividades ideológicas, 3 a la limpieza de la escuela, mientras que, sobre los restantes, no se dio información alguna. También se pudo averiguar que los maestros faltan a clases sistemáticamente, que la asignatura de biología en noveno grado hace más de un mes y medio no tiene profesor y que los maestros son a menudo cambiados de aula.

Otras quejas se refieren a un desinterés generalizado del personal docente en ofrecer buenas clases y que los alumnos se apropien firmemente del contenido, a la vez que desarrollen una formación adecuada. Se critica también el abuso en la planificación de actividades agrícolas en días de clases o en fines de semana, fuera del obligatorio programa denominado "Plan la Escuela al Campo".

Situaciones como éstas o más alarmantes aún, pueden constatarse en otras escuelas y con la mayor naturalidad del mundo, se aceptan por las autoridades educacionales. Si nos trasladamos al terror de los padres y única opción que existe para los hijos de la mayoría, es decir, a las escuelas en el campo con régimen de internos y pase quincenal, los hechos entonces desconciertan aún más.

No basta que estos jóvenes estén sometidos a un sistema de medio día de clases y medio día de duro trabajo en el campo, para que ahora también sean trasladados largas etapas a campamentos con peores condiciones que las precarias que tienen en sus escuelas. Deben realizar a tiempo completo las largas jornadas laborales. De los hechos narrados vale precisar dos cosas que sobresalen.

En primer lugar, la indiferencia mostrada por las autoridades de educación sobre la calidad de la docencia y en segundo, la manera abusiva con que se manipulan las actividades laborales de los estudiantes. Viendo el fenómeno así, cabría preguntarse cómo será en general la calidad de la docencia cuando a su eslabón fundamental se le falta el respeto de tal manera.

No puede culparse a los estudiantes de la pérdida creciente del interés hacia sus tareas escolares, si en la escuela se da muestra de la mayor irresponsabilidad y, muchísimo menos, podrá aspirarse a un mínimo de formación ética en semejante clima de irrespeto y desorden.

Las plantaciones donde deben trabajar, casi siempre están en el peor enyerbamiento. Se ha hecho ya normal tener que hacer la limpieza con las manos al no existir, casi nunca, guatacas u otras herramientas.

Hablar de pedagogía o de formación en tales circunstancias resulta una broma de mal gusto y, ni para qué referirse a la alimentación que reciben estos muchachos, puesto que el asunto es tema de sobra para otro artículo.

De éste y de las demás cosas se dan cuenta los padres y el estado bien lo sabe, por eso en las modificaciones del código penal o Ley 87 el Artículo 315 en el punto 3 señala que "El que induzca a un menor de edad a rechazar el trabajo educativo inherente al sistema nacional de educación o a incumplir sus deberes relacionados con el respeto y el amor a la Patria, incurre en sanción de privación de libertad de 3 meses a un año o multas de 100 a 300 cuotas o ambas"

Según esta Ley, el padre que se oponga al trabajo forzado a que someten a sus hijos o al adoctrinamiento comunista del que es víctima obligada, o a que sea movilizado para actividades o actos políticos, puede ir directamente a la cárcel.

Menos mal que por la nueva ley, poco aplicada todavía, los padres no protestan por no complicar el futuro de sus hijos que, en represalia de las autoridades de la escuela, pueden ver frustrada su aspiración de matricular más tarde en la escuela vocacional o en alguna buena carrera. Entonces, al menos en lo que a instrucción se refiere, tratan de compensar el mal estado de sus hijos contratando un maestro privado que asuma con verdadero interés el trabajo de enseñar, no obstante la ilegalidad del procedimiento.

Orestes Martín Pérez, Cuba Free Press.


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