Desde Dentro de Cuba.

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03 de Julio del 2002

UN ESCRITOR PINAREÑO EN LA CORTE DEL REY ARTURO. Rafael Ferro (Contreras), de Cuba Free Press.

Pinar del Río.- Las Mesas Redondas cubanas emitidas por la Televisión en la Isla, han llevado a cada cubano a la época antigua. Los “Caballeros”, al servicio del Rey Arturo, se dan cita cada tarde a las seis y treinta. Castro devenido, supremo monarca, selecciona los temas a debatir. La llamada “Batalla de ideas” es una lucha en desenfreno por mantener el poder absoluto.

Si un habitante de la Isla es señalado en las Mesas Redondas como enemigo del Régimen, debe darse por condenado de por vida a la marginalidad. Si trabaja, pierde el trabajo. Si intentaba buscar empleo será por gusto en lo adelante.

Profesionales, técnicos, obreros, poetas y periodistas decididos de una vez y por todas a llamar las cosas por sus nombres – entiéndase opositores – han sido criticados en esas improvisadas tertulias totalitarias, empeñadas en lavar cerebros, por obra y gracia de la magia televisiva.

En días recientes los privilegiados periodistas que conforman el equipo de las Mesas Redondas, devenidos voceros de la prensa amaestrada al servicio del Régimen imperante en Cuba, debatieron el tema de la Oposición Interna en la Isla.

Adjetivos de ofensas no faltaron para señalar a los que piensan diferentes. Se dio en los mencionados, el caso de un escritor pinareño. Los heraldos incondicionales del Rey, fueron fieles al libreto premeditado.

Entre las astronómicas cifras de dinero inventadas como entregas a los disidentes por parte de Organizaciones del exilio cubano radicadas en los Estados Unidos, estaba la del señalado escritor pinareño. Doce mil dólares pagados a este opositor- entiendase cabecilla contrarrevolucionario, según el lenguaje gubernamental- por su trabajo como “periodista independiente al servicio del imperio del norte”.

Amigos y familiares del escritor llamaron a su casa envueltos en la aureola de la indignación y la sorpresa. Ellos saben como el vive; mejor dicho como intenta sobrevivir al igual que todo cubano de a pie. En cuanto a familiares y amigos, eso quedo ahí, todos en franca solidaridad con él. Respecto al punto de vista de los directivos del lugar para el que escribía, la cosa fue bien distinta: DECIDIERON EXPULSARLO POR APATRIDA.

Así las cosas, los sueños rotos de un golpe, el sustento de la familia evaporado por decreto, Escribir verdades para el mundo, es oficio, es oficio de maldito en Cuba. ¿Quién no acepte las condiciones del sistema esta condenado, comienza su entrada al oscuro túnel de la desesperanza y la incertidumbre.

¿Acaso nadie vera un día las diferencias que hay en Cuba entre los inconformes del Régimen y las incondicionales? Con la misma facilidad que exagera el modo de vida de los que se oponen, debían hacer un desnudo a la sinceridad y contar acerca de las prebendas y privilegios gozados por la cúpula que Gobierna en Cuba y sus seguidores.

Vale preguntarse entonces: ¿Tendrá suficiente valor un día el vocero Reinaldo Taladrad para declarar que el dinero sacado a los trabajadores de esta Isla, se mantienen los fieles al Rey? Dirá alguna ya que los “caballeros de la prensa”, seleccionados para cacarear en las Mesas Redondas de cada tarde, andar en sus flamantes autos regalados por Castro toda la Isla, con derecho a hoteles , playas y otros lugares de acceso prohibido a los cubanos de a pie?.¿Sentirán vergüenza Dima, Barredo, Randi Alonso, en fin todos esos gaceteros inclaudicables al mirarse en los espejos de sus existentes: saber que vendan el alma al diablo, por el interés de la buena vida, ni precio de difamar contra los piensan diferente y juzgaban la ignominia?

Estamos seguros de la respuesta, el NO, es inevitable. Este dicho vendieron sus almas al diablo, digo mejor, el Rey, es mas prefiero escribir al dueño. Al innombrable que se empeña en arrebatarnos el sueño a la distancia, ya de 43 años.

En otro orden de cosas, el escritor desempleado ahora, el Periodista Independiente, calumniado, mantiene en pie, aun su juramento de seguir sacando verdades. Aunque el precio sea oír por radios y televisores en la Isla, otra cantidad de dinero necesariamente deseada y nunca vista. Teniendo como única alternativa de alivio, el poder sentarse un día como hoy, a escribir esta crónica, sin pedir permiso a nadie.

Reportó: Rafael Ferro, para Cuba Free Press.


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