Desde Dentro de Cuba.

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01 de Julio del 2002

¡Que cosas tan bárbaras! Richard Roselló, periodista independiente, para Cuba Free Press.

La Habana.- Los cubanos, por idiosincrasia, llamamos bárbaro a lo exagerado por el hombre. Darle un puñetazo a un caballo y derrivarlo; o bajar 90 metros a pulmón, es de bárbaros. Lo contradictorio es que bárbaro, también decimos a una hermosa mujer de caderamen y pechos atrayentes.

En nuestra historia a habido bárbaros de todo tipo. En el pasado, los que recuerdan, existió aquel hermano de Prío Socarras que se ganó el apelativo de Pepe Plazoleta.

Éste político tenía fama por las plazoletas que mandó a construir. Pepe, transformaba los espacios de la ciudad y allí plantaba una plazoleta. De él fueron: la de Paula, Albear, la Muralla, Quinta Avenida y Agua Dulce. Dicen que este fue su primer proyecto. Y para colmo, Pepe creó allí un sistema absurdo de tráfico. Hizo canalizar el río de ese nombre y destruir cuatro edificios para anteponer su rotonda. Por ella giraban los autos y cruzaba, a su vez, por su centro una línea de tren. Había que ver aquello. Era un nudo de ruidos, cláxones y vehículos atrapados en la vuelta. La oposición política y la prensa lo acribillaron con denuncias. Pero Pepe, salió ileso y se inspiró en hacer otras mejorando su novatada.

En el segundo mandato de Batista, se quiso dividir la Isla en dos. ¡Que bárbaros!. El proyecto se inició por Cárdenas para unirse con el extremo sur de la Cienaga de Zapata.

La idea de que los barcos atravesaran la Isla no era mala. Pero la Isla, señores, quedaba d-i-v-i-d-i-d-a. Por suerte un huracán más bárbaro pudo frenarla: la revolución.

Quizás, ninguna época de la República y más atrás, exceptuando aquella historia del gorrión quien llevó a la tumba a un inocente niño, hayan desfilado más bárbaros que los que irrumpieron tras el triunfo del 59.

Primero. Lo más bárbaro que hizo el populacho fue desaparecer, mitos, costumbres, tradiciones de supuesto traje capitalista. Una de aquellas maneras fue destruir muebles de dictadores batistianos. Por las ventanas de hoteles y residencias se arrojaron a las calles decenas de juegos de muebles finos y objetos valiosos para ser incinerados.

La euforia popular, bulliciosa y efervescente arrancó pescuezo a todo. Y empezó por el Gallo de Morón quien había sido culpado de símbolo político. Unos golpes de mandarria lo arrancaron de su base. Total, en los 80 con la rectificación fue colocado de nuevo. ! Una copia por supuesto!

Las primeras décadas revolucionarias (1960-80) los bárbaros y las barbaridades fueron elocuentes. Bárbaro quien desvió el Salto de Hanabanilla, el más grande y vistoso creado por Dios. Y todo para fabricar una presa.

Bárbaro el que eliminó los contadores en 1964. Castro podía dirigir el país sin ellos. Nadie imagina como sobrevivimos hoy de aquellas culpas. Vestidos de pantalón kaki, calzando kikos plásticos, lavándonos la boca con cenizas de central a falta de pasta y un hambre que hasta las ranas gritaron.

Aquí no acabó todo. Bárbaro el Che quien hizo levantar una fábrica de lápiz en Batabanó. El caos llegó a descubrirse cuando una gruesa (144 unidades) de lápices traídos de China y de mejor calidad era más barato que fabricarlos aquí.

El cordón de La Habana adquirió celebridad. Miles de hectáreas de bosques fueron barridas para sembrar café. Café que nunca tomé. Un verdadero desastre ecológico derribar arboles que producían en veinte años.

Aún no termino. Simultaneo al café, llegó la siembra del frijol gandul. El rechazo del pueblo por el nuevo hábito alimentario no impidió la devastación de los campos.

En los 70 el Plan Sandino trajo la era de las construcciones. El modelo Nica fue un fracaso imponerlo en el país que llueve a intervalos. Los módulos prefabricados para hoteles y viviendas se filtraban torrencialmente. Al corregirse el error se pasó a otro mayor. Un nuevo revolucionario proceso de edificación hizo que los cubanos pudiésemos construir un edificio de arriba hacia abajo. ¿No lo creen?

Una metida de pata fue las bacas holandesas traídas al trópico y los cruces con toros. Y las malta con miel de pulga. Y las plantas textiles que nunca produjeron lo inesperado.

Así va Cuba y Pepe. Pues si a éste no lo frenan hasta sin cementerio nos quedamos. Pero Pepe ya pasó a la historia y hoy tiene un doble que lo ha superado. No construyendo plazoletas sino PLAZAS. Varias en la capital, una en cada ciudad del país y otra en cada municipio. Más una reserva para el paraíso.

¡Que bárbaros caballeros!

Reportó: Richard Roselló, de Cuba Free Press.


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