Desde Dentro de Cuba.

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4 de enero de 1999, Cuba Free Press.

DOS POEMAS Por Odalys Curbelo, Cuba Free Press.

La Habana, Cuba Free Press.— Juan Carlos Recio Martínez, periodista y poeta, es uno de los tres informadores independientes que guardan prisión en Cuba. Resultó condenado, en la causa 3 de 1997, a un año de trabajo correccional en una cooperativa en la zona de Camajuaní, Villa Clara por el supuesto delito de propaganda enemiga y otros delitos contra la seguridad del estado.

Juan Carlos, periodista en activo de Cuba Free Press, ha hecho llegar a la redacción de esta agencia, en La Habana, los dos poemas que siguen, de su libro inédito "Palabras de un condenado" . Por su intensidad y calidad los sometemos al juicio de los lectores.

Juan Carlos Recio Martínez nació en Camajuaní en 1969.

SANTA CLARA

Hasta la nieve es cierta
Y cae sobre los huesos del Che
Que los de Tamara quizás por el reencuentro
vendrán a calentar.
Los pájaros del parque y las señoras con sus medias panty
También son ciertas.
Los coches de caballos
Las ruinas de los edificios
El orine y el olor de las pizzas
Como un conjunto de flores salvajes
Y de prófugos y delirios y de shoppings y vaya usted a saber
De qué Divinas Comedias están hechas sus calles de piedras
Y del ángel de Martha Abreu en las noches cuando el fluido
Tiene el color oscuro de la vida.
De modo que no es Santa ni Clara
Ni todos los poetas ven caer la nieve sobre sus techos de paja
Esta ciudad es del centro y al centro
De toda invasión hacia uno mismo
Es una rosa sin columnas
Y algunas arquitecturas de bellas épocas
Y es una rosa como la dormidera
Si la tocas se duerme
Por aquello de que se lo lleva la corriente.
Santa Clara, con esos tipos favorecidos para ser de muleros
Entre un lado y otro de los puentes
Además de una ciudad una misericordia
El semen fundado que le di lo confieso
Tiene mis cosas
Una huella
La travesía de un buque insignia
Sin mar ni marineros
Con muchas anclas y velas
En esta ciudad donde Ramón Silveiro tiene un menjunje
O sitio del mundo para hacer que nadie se vaya a París
Por aquello de las vidas bohemias
O los cisnes salvajes o mejor los patos
Es una taza de café una frase en el silencio de dos bocas
Es más que una perdición el nacer para la ruina
Y de la ruina la ciudad que flota como San Jorge o Cinco Puertos
Cielo, somos muchos los condenados aquí abajo
Y de los carteles escritos con tiza
Y de la mariguana en la escena del humilde bohío
Y de los nombramientos entre Mogan y el Cápiro
Y del Cápiro que ve caer la nieve tan insólita y nuestra
Y de los ayunantes ahora en una celda por tirar en fechas patrias
Flores tan violentas como la oscuridad de sus ríos.
En esta ciudad la novia de los homosexuales
La hirsuta, la desvergonzada y también de los corazones de fuego
La de la tierra fértil que abona la poesía
La de los tríos en serie, la ciudad más cara de una provincia
La que vive en las afueras del mundo
La que abre las piernas a los pocos extranjeros
La de la Casa del Té y el museo de Artes Decorativas
La ciudad donde un amigo es tan feo como ese barquito de papel
Que todos se inventan para jugar al exilio
En esta ciudad del campo
La única novia que he visto conmigo desde el brocal de un pozo
La luna de las calles Tristá y Maceo
El filo de la navaja de Chamberí
El color de rosa en el trasero de esa perrita que hace templar
A los perros con la misma altivez con la que en Europa
Llevan a las negras ante el altar de la iglesia
Y la hacen jurar fidelidad en los orgasmos.
Es en esta ciudad donde soy un condenado
Libre de toda sospecha
Abierto como el mar
Amado hasta por los enemigos.

PALABRAS DE UN CONDENADO

Estos versos no fueron robados
Sólo tiritan
Ni siquiera escritos por un inocente
Con la arena de su sangre
A lo lejos los astros son murciélagos
Y quizás no ame tanto como dije
Dios, en esta tierra donde todos roban
No robar los versos que llevó el prójimo
Es casi un enigma
Ese enemigo que nos besa la mejilla curada
Sin darnos tiempos a sanar la otra
Estos versos que desandan
Y misterios que vuelven a romper el que ama inmóvil
El dispuesto para las celebraciones
Estos versos y los cementerios se parecen
Los primeros van al polvo
Los segundos elevan el polvo
Y el espíritu de aquellos que en tiempos pasados
Fueron héroes de carne y hueso
Y de otras tradiciones
Estos versos on mi cementerio humano
La célebre ordenanza con la que veo podrirse
Estas margaritas o gardenias, sabe Dios
De mis deseos
Versos escritos en el mar de la tierra
Mientras los bueyes y el invierno juntos
Se hacen espuma y juntos sacan la lombriz de la miseria
Un día voy a estar desnudo
Con un astro que tirita allá a los lejos
Un día las gardenias de mi corazón
Brotarán de la tierra
Y los bueyes y las garzas
Y cuanto sonido sea del invierno
Vamos a soltar la espuma de la boca
Que es como decir
Aquí va mi espíritu.
Eso será un día.
Por ahora este muerto escribe
Unos versos que no fueron robados
Ni siquiera por un inocente
En una playa.

Santa Clara, diciembre de 1998.
Odalys Curbelo, Cuba Free Press.


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