Desde Dentro de Cuba.

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10 de diciembre de 1998, Cuba Free Press.

LA CARTA Por Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.

La Habana, Cuba Free Press.— Después de 50 años, los derechos universalizados en la Declaración son hoy tan violados como en la primera mitad del siglo. Muchas naciones han logrado la conquista de su dignidad teniendo como guía La Carta. Eso es cierto. Pero otros pueblos (como el nuestro, cuyo estado fuera protagonista de su promulgación) han retrocedido considerablemente desde aquella fecha.

La Constitución de la República contradice muchos de los postulados de la Declaración. El Código Penal, por sólo citar una de las leyes, ataca y reprime con rigor el ejercicio de la libertad de expresión y de asociación. La libertad de movimiento es supeditada al permiso del gobierno, al que hay que pagarle el elevado precio de 150 dólares (3 mil pesos cubanos), una especie de "rescate" para salir del país. Esto rige para no volver o para un mes de respiro, sin contar que los gobernantes se abrogan, a veces, la facultad de negar la salida al solicitante.

Otra variante de esta violación institucionalizada es la prohibición de viajar a los menores de 18 años. Sólo si la salida es definitiva o por razones oficiales de los padres podrán salir de Cuba.

El derecho a la educación que aparentemente se cumple es exclusivo del estado, con el desconocimiento total de la enseñanza que los padres desean para sus hijos. La educación incluye, por fuerza, el adoctrinamiento comunista y el de interés de los gobernantes. En este caso se practica la discriminación política a partir de la enseñanza secundaria. El derecho al trabajo, la igualdad ante la ley, la participación en el gobierno y en las funciones públicas y la cultura también están marcados por la discriminación política.

La propiedad, en concordancia con la doctrina comunista, no se reconoce cuando es privada y la personal es supervisada al máximo por organismos del estado –como La vivienda--, de forma tal que no existe. Sólo se reconoce la propiedad privada a los extranjeros, autorizados.

La libertad religiosa se limita a la asistencia al templo. Es necesario un permiso para actividades públicas como procesiones, que casi nunca son autorizadas. La enseñanza religiosa no existe y se prohibe en los centros educacionales las tenencias de crucifijos, Biblias, rosarios y otros distintivos de fe.

Por último, el derecho a la vida está amenazado con 20 figuras del Código Penal, en las que pueden aplicarse pena de muerte. Fuerte batalla se viene librando contra el aborto, especialmente el que se practica con Ribanol, utilizado en los centros de salud y autorizado por la ley.

Lo que aquí se expone no es lo único que podría decirse. No es nuevo y el mundo lo conoce. Aunque este año en Ginebra parecieron olvidarlo las naciones participantes.

En esta fecha –10 de diciembre— es una obligación moral volver sobre el desastre que vive nuestro pueblo y llamar a las naciones a tomar actitudes serias, que logren cambiar la situación actual. Este día ha de ser un ejemplo de esta necesidad.

Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.


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