Desde Dentro de Cuba.

Distribuido por Cuba Free Press, Inc. - http://www.cubafreepress.org

21 de septiembre de 1998, Cuba Free Press.

¿POR QUÉ LA LIBERTAD Por Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.

La Habana, Cuba Free Press.— El ejercicio de los derechos ciudadanos en este país es una suerte de equilibrio en la cuerda floja. De un lado están los derechos negados y discriminatorios en sí mismo y de otro la ley penal con el equipo de poder dispuesto al zarpazo.

La igualdad, tratada en el capítulo sexto, de la Carta Constitucional, es ejemplo de lo dicho. El artículo cuarenta y tres enumera nueve aspectos, a los que supuestamente todo ciudadano tiene derecho "sin distinción de raza, color, sexo, creencia religiosa, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana".

La filiación política, sin embargo, no sólo es omitida sino que es discriminada desde el primer artículo de este principal cuerpo legal. Como si ese motivo de discriminación no fuera tan lesivo a la dignidad del hombre como cualquier otro, en tanto que obliga a callar la libre expresión de su pensamiento político.

El artículo cuarenta y tres declara que todo los ciudadanos cubanos: "Disfrutan de los mismos balnearios, playas, parques, círculos sociales y demás centros de cultura, deportes, recreación y descanso (…) son atendidos en todos los restaurantes y demás establecimientos de servicios públicos (…) Reciben asistencia en todas las instituciones de salud (…) y se domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojan en cualquier hotel."

El capítulo se refiere a la igualdad entre todos los ciudadanos cubanos y no a estos en relación con los privilegios extranjeros. Podría entonces pensarse que no se viola el precepto porque se reservan las mejores instalaciones a los extranjeros, pero no es así.

Los ciudadanos cubanos residentes fuera del país sí tienen acceso a esas instalaciones prohibidas para los que viven aquí aunque tengan los dólares para pagar. Se trata de la discriminación contra los domiciliados en Cuba.

Otro de los derechos de igualdad que el propio artículo cuarenta y tres recoge es el que dice: "Disfrutan de la enseñanza en todas las instituciones docentes del país, desde la escuela primaria hasta las universidades que son las mismas parta todos".

En la enseñanza primaria no se interpone la siempre presente discriminación política, no obstante el propio precepto entraña la violación de otro derecho: las escuelas y la educación son las mismas para todos, todos los niños están sometidos al aprendizaje de la doctrina marxista sin respeto a la potestad de los padres de decidir la que prefieran para sus hijos.

En la medida que los cubanos regresan a la fe y se reconcilian o descubren el amor de Cristo va naciendo el deseo de los padres por educar a sus hijos en planteles religiosos, derecho que debía ser respetado por el estado y que, sin embargo, en Cuba está conculcado desde hace más de 35 años.

El acceso a los niveles preuniversitarios y universitarios, en cambio, sí se encuentra limitado por la posición política de los adolescentes y, en muchos casos, de sus familiares.

También es digno de análisis el inciso que señala: "Tienen acceso, según méritos y capacidades, a todos los cargos y empleos del estado de la administración pública y de la producción y prestación de servicios".

Aquí claramente se antepone el "mérito" a la capacidad. Se apunta a la confiabilidad revolucionaria, ante la que tiene que someterse el ciudadano cuando arriba a la edad laboral o pretende ascender en su vida de trabajo. No basta con ser capaz. Es necesario tener "méritos" (y estos "méritos", desde luego, son políticos) para realizarse profesional o técnicamente. Esta es una de las causas que, unida al miedo, limitan al cubano a expresar sus verdaderos criterios.

El capítulo cuarenta y dos de este apartado sexto de la Constitución proscribe la discriminación por las causas apuntadas y prevé su sanción por la ley. En concordancia el Código Penal establece en su artículo 295 "el delito contra el derecho de igualdad" que sanciona de seis meses a dos años, o multa de 200 a 500 cuotas, o ambas, al que "discrimine a otra persona con manifestaciones y ánimo ofensivo a su sexo, raza, color u origen nacional o realice acciones para obstaculizar o impedir el ejercicio o disfrute de los derechos de igualdad establecidos en la Constitución."

Son, por tanto, anticonstitucionales las disposiciones administrativas o económicas que van contra la pretendida igualdad, tanto las que impiden la utilización de centros e instalaciones como las que limitan el derecho a residir en determinados territorios, como la regulación recientemente dictada y de todos conocida.

No obstante, manifestarse contra las violencias expuestas es muy peligroso. Un sistema donde los que gobiernan hacen las leyes y las modifican, las violan o las aplican, todo en uno, no da oportunidad para la discrepancia.

Por otro lado, el exacto uso de todos los medios de difusión para la propaganda interna ofrece al individuo la imagen de que los demás están de acuerdo con lo que ocurre y éste se cree solo.

Pero el miedo también evoluciona en la conciencia del hombre. El individuo sabe que es injusta la represión porque la persona humana, como dijo el Santo Padre Juan Pablo II, es "un sujeto natural de derecho que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social de la nación o el estado".

"No puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social poniéndose en contra de la minoría, marginándola, oprimiéndola, explotándola o, incluso, intentando destruirla".

Por eso el hombre espera o busca el momento y, a pesar de las consecuencias, grita libertad.

Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.


CUBA FREE PRESS, INC.
P.O. Box 652035
Miami, FL 33265-2035
E-mail: mailbox@cubafreepress.org
Home: http://www.cubafreepress.org
Copyright © 1998 - Cuba Free Press, Inc.