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La Habana, 2 de septiembre de 1998, Cuba Free Press.

¿FUE JUSTA LA SENTENCIA? Por Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.

La Habana, Cuba Free Press.— Calificar de injusta la sentencia dictada contra Reinaldo Alfaro García, el pasado 28 de agosto de este año, no implica consecuencia alguna para el abogado defensor. La misma consideración expuesta en este trabajo, dada la condición de la autora, pudiera enfrentarla a una acusación por el socorrido delito de "desacato", si con este texto se sintiera ofendida la autoridad. O sea: el tribunal.

Nos proponemos traer al análisis datos que al parecer no resultaron de importancia para el proceso, pero que pudieran arrojar el beneficio de la duda, a favor de Reinaldito, como lo conocen sus hermanos de lucha.

El 8 de mayo de 1997, Alfaro fue detenido luego de anunciar que varias madres y hermanas de presos políticos iban a presentar al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular una carta, pidiéndole, por el Día de las Madres, la libertad para sus familiares. La misiva la redactó Reinaldo y el viernes 10, junto a las mujeres que llevaron su petición se encontraba también su madre, Beatriz García, pidiéndole a la Seguridad del Estado que le informaran el paradero de su hijo.

A pesar de lo establecido en el segundo párrafo del artículo 244 de la Ley de Procedimiento Penal (que dice: "A instancia del detenido o de sus familiares, la policía o la autoridad que lo tenga a su disposición informará la detención y el lugar en que se halla el detenido."), no fue hasta el día 13 que una hermana logra dar con el paradero de Reinaldo Alfaro, tras las rejas en la Quinta Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Y sólo un año y tres meses después es llevado a juicio. La instrucción 53-75 dispone la modificación de la medida cautelar de privación de libertad cuando el prisionero alcance el límite inferior de la sanción que señala el delito. El límite inferior de los delitos imputados a Alfaro es de un año.

Cuando su hermana encuentra a Reinaldo se le informa que éste va a ser juzgado por "peligrosidad" pero no es presentado ni instruido por ello. Después se conoce la imputación de "propaganda enemiga", por la citada carta, y la difusión de "noticias falsas contra la paz internacional". Por ambas delitos se le pedían doce años de privación de libertad.

Para entender algunos aspectos de estas acusaciones es convenientes verlas por separado.

La "propaganda enemiga" aparece en el artículo 103 del Código Penal y como ya muchos saben dice: "1) Incurre en sanción de privación de libertad, de uno a cuatro años, el que: a) incite contra el orden social, la solidaridad internacional o el estado socialista mediante propaganda oral o escrita o en cualquier forma (…) b) Confeccione, distribuya o posea propaganda del carácter mencionado en el inciso anterior".

Parece contraproducente que una respetuosa petición de libertad, hecha por madres y hermanas de presos políticos, amparados en el artículo 63 de la Constitución cubana vigente, pueda dar lugar a un delito. Pero los derechos en Cuba siempre tienen resquicios peligrosos. Obsérvese que el artículo dice: "todo ciudadano tiene derecho…", en singular. Ello da margen para que la acusación, en el ejercicio de ese derecho, pueda considerarse de forma distinta. Más aún en el caso de quien ponga de acuerdo a los peticionarios.

Por eso hay quienes piensan que aunque los testigos negaron que Reinaldo las hubiera incitado, la modificación del Ministerio Fiscal (que retiró los cargos por ese delito en sus conclusiones definitivas) pudo haber estado influida por el interés de mantener el fallo último de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, y por la petición misma, que es coincidente con la que han venido presentando al gobierno cubano distintos jefes de estado, personalidades internacionales y el propio Santo Padre, en las que ha estado incluido el propio Reinaldo Alfaro.

Pero como que el mundo aquí influye pero no determina, la suerte de Reinaldito no fue la misma respecto al otro delito por el que tuvo que responder.

"Difusión de noticias falsas contra la paz internacional" es el delito que aparece en el artículo 115 del Código Penal que dice: "El que difunda noticias falsas con el propósito de perturbar la paz internacional o de poner en peligro el prestigio o el crédito del estado cubano o sus buenas relaciones con otro estado incurre en sanción de privación de libertad de uno a cuatro años".

En 1997 se le impuso a Reinaldo Alfaro la comisión de este delito por hechos ocurridos en el '94 y en el '95. Aunque no ha prescrito la acción penal, llama la atención el tiempo transcurrido entre estos hechos y la acusación, más aún, la coincidencia con la fallida acusación de delito de "propaganda enemiga", retirada por el fiscal.

Las "noticias falsas" por las que Reinaldo Alfaro García está sancionado a tres años de privación de libertad fueron dos: Malos tratos y golpizas a la presa común, Mercedes Mijares, y la desaparición, primero, y muerte después, de Camilo Reina.

Es Sonia de la Caridad Contreras Reyes la que informa a Reinaldo los hechos que conoce en visita realizada a dos hijas suyas, presas también. En otras ocasiones esta señora había informado de casos parecidos. La primera vez que ofrece una noticia sobre la situación de Mercedes Mijares, también la informó Contreras, pero la noticia la transmite Mercedes Parada Antúnez, hoy exiliada en los Estados Unidos.

Hortensia Basulto es testigo de la noticia de Sonia de la Caridad. Sin embargo, al juicio no se llevó a Sonia de la Caridad Contreras. Fue la propia Mercedes Mijares la que negó en el juicio la noticia difundida por Alfaro, pero este no puede saber si la declarante es la misma persona puesto que él no la conoce.

El caso de Camilo Reina lo inicia su esposa Belkis Ferro, hoy viuda, que se dirige a Néstor Rodríguez Lobaina pidiéndole que se denuncie la desaparición de su esposo. Lobaina la comunica con Alfaro y es en presencia de Orlando Sánchez Roig que Belkis explica que su esposo es miembro de las Fuerzas Armadas pues al ingresar al Servicio Militar, juró por cinco años en el ejército, pero que se expresa muy mal de la revolución y ella teme que por ello, algo le hubiese pasado. Hacía cinco días que no se sabía de Reina y es Orlando Sánchez quien informa la noticia. Finalmente Reina aparece muerto en el hospital CIMEQ y Belkis vuelve a Alfaro, insistiéndole para que transmita la noticia, toda vez que la muerte se produjo –según dijo en esa ocasión-- en circunstancias sospechosas, pues al ver el cuerpo de Reina observó que el mismo estaba muy golpeado.

Ni Belkis Ferro Martínez ni Orlando Sánchez Roig –este último, por cierto, estaba en la sala de espera pero no fue llamado a declarar— fueron llamados a prestar declaraciones.

Todo lo expuesto da lugar a algunas interrogantes: ¿Cuál habría sido el curso del juicio oral de haber asistido estas personas? ¿Por qué no fueron a juicio? ¿Reinaldo Alfaro tuvo realmente el propósito de poner en peligro el prestigio o el crédito del estado cubano o sólo difundió estas noticias teniendo razones para suponerlas verdaderas y testigo para probarlo?

Aunque la petición primaria fue de doce años y la sanción se redujo a tres, la familia y los amigos no se sienten satisfechos. Suponen que Reinaldo Alfaro García no cumplirá tres años de prisión por difundir noticias falsas sino por ser un valiente luchador por el respeto de los derechos humanos del hombre y por querer vivir en un país democrático.

Así piensa, en primer lugar, su madre, Beatriz García que, como Reinaldo, lucha por esos ideales.

Ofelia Nardo Cruz, Cuba Free Press.


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