Desde Dentro de Cuba

Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 10 de enero de 1998, Cuba Press.

El Hermano de Liban Escapa Por la Puerta Que le Dejaron Abierta. Por Iván García, Cuba Press.

Orlando Hernández, pítcher, al igual que su hermano Liban Hernández, el jugador más valioso de la última Serie Mundial, consiguió huir de la isla en la noche del ___ de diciembre. Catorce meses atrás, en una entrevista exclusiva a este reportero, Orlando Hernández presagiaba su destino cuando expresó: "La única puerta que el gobierno (cubano) me ha dejado abierta es la del destierro."

El "Duque", como era conocido por la sección deportiva en Cuba, fue profético. El no era un beisbolista cualquiera. Orlando Hernández Pedroso, 32, posee el mejor promedio de ganados y perdidos en series nacionales de béisbol, con un average superior a 700. El 28 de octubre de 1996, el Diario Granma anunciaba una drástica e impopular sanción a tres destacados peloteros locales. Según el órgano del Partido Comunista, el Duke, Germán Mesa, --considerado por muchos como el mejor short stop cubano de todos los tiempos-- y el receptor Alberto Hernández, fueron inhabilitados de por vida de practicar el béisbol organizado en la isla. Alberto, que no tiene parentesco con el Duque, lo acompañó en su espectacular fuga de fin de año.

En octubre de 1996, el gobierno alegó que la separación definitiva al deporte se debió a que ellos formaban parte de una trama dirigida desde Miami por el scout Joe Cubas para alentar a jugadores del patio a que desertaran hacía los Estados Unidos. Un primo de Cubas, Luis Ignacio Nodar, residente en Venezuela, fue detenido y sancionado a doce años de privación de libertad. Con esta medida, los jerarcas del deporte cubano querían poner freno al goteo incesante de deserciones de peloteros y optaron por un castigo severo que sirviera de ejemplo a los que se sintieran tentados a probar suerte en el béisbol de grandes ligas.

El efecto no fue el deseado. Posteriormente, y en menos de un año, nueve peloteros más han desertado. Otros jugadores criollos desde sus respectivas provincias miran de soslayo hacia las mayores, porque lo que era un rumor es realidad, aumentando las expectativa de nuestros peloteros de competir en la gran carpa. El éxito deportivo del lanzador de los Marlins de la Florida, Liban Hernández, y del torpedero de los Mets de Nueva York, Rey Ordóñez, despiertan la confianza: Ellos tienen tanta calidad como sus compatriotas para brillar en los circuitos profesionales. Si a eso se suma la motivación de astronómicos salarios que muchas veces rondan los seis ceros, definitivamente tenemos que pensar que de no tomarse medidas urgentes por parte de los dirigentes deportivos cubanos, la cifra actual de peloteros --desertores-- puede resultar ridícula.

En cuanto a la huida del Duque y Alberto Hernández, no por esperada dejo de causar gran revuelo en las peñas deportivas y en la población. Al día siguiente de conocerse la noticia por Radio Martí, se suscitaron las más increíbles especulaciones. Frente al Hotel Inglaterra, muy cerca del Capitolio Nacional, se reúnen todos los días en el Parque Central, al lado mismo de la estatua del Apóstol José Martí, la peña deportiva más conocida de la capital. Temprano en la mañana Alberto Reyes, 51, obrero de la construcción, hacía su versión ante una veintena de personas de como había sido la ilegal salida de los estelares peloteros. Al mejor estilo holiwoodense, Reyes aseguraba que una avioneta los había recogido en alta mar y conducido a las Bahamas. Hipnotizados escuchas se encargarían minutos después en transmitir el rumor, "regar la bola", como se dice en Cuba, de boca en boca. Una vez más se activaba el añejo medio de comunicación conocido en el país, "Radio Bemba", y que en incontables ocasiones ha puesto en entredicho la credibilidad de la prensa oficial.

Sin exagerar, puede asegurarse que a la una de la tarde del primero de enero todos en la ciudad ya conocían del acontecimiento, a pesar de que el gobierno no publicó ni una sola línea. Cándido Gómez, 73, jubilado, decía: "Lo mejor para los dos jugadores, pues ambos tienen suficiente madera para imponerse." Pedro Díaz, 31, médico que reside cerca de la casa donde vive el estelar Germán Mesa, en la barriada de Vivora Parck, Arroyo Naranjo, lamenta que Mesa se halla quedado en Cuba, "Es una lástima que los fanáticos norteamericanos no puedan ver la genialidad de Germán". En opinión de Díaz, el torpedero antillano es superior a su paisano Ordóñez y "deja chiquito a Rentería, Bizquel, D'Alzina, y Olsee Smith". Juan Blanco, 41, chofer particular, aseguró haber visto a Germán Mesa alquilando su auto para poder sobrevivir en la difícil situación económica que atraviesa el país. "Es increíble: Muchos de nuestros jugadores pudieran tener millones gracias a su calidad, pero aquí, sin embargo, viven a duras penas".

La gran mayoría de los encuestados ven con beneplácito la decisión del hermano de Liban y de Alberto, holguinero de nacimiento, a diferencia del Duque, que nació en la ciudad de La Habana. Los menos reprobaron la acción. Es el caso del ex-militar Luis Álvarez, 83. Para él, "A los tres debieron haberlos metido presos cuando los botaron del béisbol, pues si no trabajaban para la CIA, seguro lo hacían para la Fundación", en alusión a la Fundación Nacional Cubanoamericana, cuyo líder, Jorge Más Canosa, falleció en noviembre de 1997. Álvarez cree que, "Este tipo de sujeto debe de agradecerle eternamente a la Revolución su formación como atleta".

Mientras, en Cuba sigue el último capítulo del Culebrón la suerte de dos de sus deportistas preferidos. En lo personal, me alegro por Orlando Hernández; está cerca de realizar su sueño de volver a jugar béisbol, pues como él mismo me dijo hace poco más de un año, "Fuera de la pelota, soy un extraño".

Por Iván García, Cuba Press.


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