Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 3 de diciembre de 1997, Cuba Press.
Obstáculos en el Camimo Azucarero de Hoy y en el de Mañana. Por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Press.
Diciembre se despide en varios territorios y en sus complejos agro-industriales con el pitazo de arrancada de una zafra 97-98 con etiqueta de otro fracaso para la historia azucarera cubana. Después de cuatro años empeñados en un plan para la recuperación cañera que cuenta con financiamiento externo, la baja disponilidad de materia prima sigue siendo el talón de Aquiles del sector y persiste en la principales dificultades organizativas, tecnológicas y técnicas de periódos anteriores. Según reportes sueltos obetenidos, donde las estadísticas negativas acostumbran a esconder su cara, este año Matanzas estimó un 8% menos en la caña disponible y por el estilo ocurre en otros territorios y en muchas Unidades Básicas de Producción Cooperativa. Si a esta realidad le restamos un número importante de caballerías de caña de primavera, que ahora se dejarán quedar, cabe entonces que la producción azucarera de la campaña 97-98, puede aproximarse a los 3,3 millones de toneladas de azúcar de la cosecha 94-95 calificada como la peor del llamado período especial.
Concuerda con el déficit de materia prima estimado y con la baja predecible en la producción de azúcar de este año, la resonancia pública a los propósitos del Estado de reducir los costos por toneladas de azúcar y procesar la caña en el menor tiempo posible sin propaganda para el volúmen de azúcar planificado que nadie conoce. Para una idea clara de la carga que representa el sector azucarero para la economía nacional basta mirar para los $321 que costó producir la tonelada de azúcar en 1996 cuando los precios en el mercado mundial fijaban su valor en unos $240. Reducir los costos en la producción de azúcar es imprescindible si se quiere evitar el colpaso de la actividad económica que mas fuerza laboral emplea con casi ½ millón de puestos de trabajo. Sin embargo todavía no se avisora la posibilidad real de hacer una campaña eficiente, si todo indica que bajar los costos en las presentes circunstancias depende en lo fundamental del esfuerzo que el Estado les está pidiendo a los trabajadores vinculados directamente con la producción. Se está apelando con insistencia a la conciencia para mas esfuerzo, precisamente cuando las necesidades acorralan a la familia cubana, y el estímulo material que las alivia y empuja a trabajar se reduce de manera significativa. Esta poderosa arma motivadora ha perdido alcance y lo prueba el desabastecimiento que padecen las tiendas de los complejos agroindustriales donde sus trabajadores podían adquirir a precios diferenciados, los productos industriales, el aceite comestible, los artículos de aseo, y otros consumos necesitarios en el mercado estatal.
Reclamar mas esfuerzo personal para esta campaña, responde ante todo a que los factores técnicos y tecnológicos que también inciden en la deficiencia del proceso productivo no se comportan nada bien.
La información procedente de los complejos y de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa aseguran que la zafra inicia con menos recursos que en la contienda anterior y que pesa mucho la falta de piezas y componentes para los equipos de cosecha, sobretodo para los tractores que transportan la caña. También se maneja que las dificultades financieras externas limitaron y demoraron los suministros para las reparaciones de la industria, lo que obligó al remiendo y al maratonismo que atropella el trabajo y mata la calidad.
El estado en que la agricultura cañera inicia la zafra, lo reflejó muy claro el proceso de balance de septiembre pasado, cuando reconoció que las Unidades Básicas de Producción Cooperativa presentaban una repetición de los principales problemas analizados en los parlamentos cañeros de 1996. De la persistencia de estas dificultades se deriva, por ejemplo, que la media nacional en los estimados cañeros no supere las 40,000 arrobas por caballería y que algunas provincias apenas alcanzan las 35,000 arrobas. En los bajo rendimientos agrícolas registrados, influyen, la poca calidad de la siembra, y del resto de las labores para hacer crecer la caña, así como el déficit y el mal uso de los fertilizantes, yerbicidas, combustible y otros insumos.
De la siembra habla por si solo, y muy mal, que de las 15,000 caballerías plantadas de enero a junio de este año, no germinaron 2,400. Este resultado representa una pérdida del 16% de toda el área sembrada, cuando la calidad la impone una germinación al 90%. Como nos estamos refiriendo a caña que va a molerse en la próxima zafra, vale recordar que no está entrando fertilizante para las cañas nuevas y que se pronostica una reducción en la disponibilidad para 1998. Tantos obstáculos para hoy y para mañana dan por seguro el fracaso de esta zafra y nublan el camino a seguir para salvar al sector azucarero con campañas superiores en producción y en eficiencia económica. La fórmula mágica parece no estar definida y si existe, nadie en la base la conoce. FIN, por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Press.
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