Desde Dentro de Cuba

Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 19 de noviembre de 1997, Cuba Free Press

**La Visita del Papa, un Antes y un Después. Por Iván García, Cuba Press.

Ante la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, la Iglesia Católica cubana acelera los preparativos. No quiere dejar cabo sin atar. Son grandes las expectativas que ha despertado la llegada por primer vez a la isla del Papa Wojtyla.

Aunque el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, reiteradamente a señalado que la visita es puramente pastoral, muchos creen que ésta podría abrir un nuevo camino en el espinoso asunto cubano. Tópicos como los presos de consciencia, la falta de libertades, el pluralismo político, la reconciliación de los cubanos de dentro y de afuera, y el mejoramiento de las relaciones cubano-norteamericanas podrían ser abordadas por el Sumo Pontífice. Algunos sectores de la sociedad verían con agrado la mediación del ilustre polaco en problemas que llevan 38 años sin resolverse. También verían factible un papel mas protagónico de la Iglesia en la actual coyuntura.

Históricamente los católicos cubanos han tenido un tímido desempeño en la vida política del país. El Cardenal Jaime Ortega pudiera romper los mas de 100 años de apatía y frialdad eclesiástica en la política nacional. En ese aspecto estamo a la zaga con relación a otros países latinoamericanos: Colombia, El Salvador, Nicaragua y Guatemala, son ejemplos de actitudes dignas de la respectiva jerarquía religiosa ante crisis aparentemente insalvables. A la puerta de un nuevo milenio, es hora ya de que la Iglesia en nuestra patria desempeñe un rol mas activo.

Cierto es que el gobierno de Fidel Castro le ha puesto numerosos trapiés. De 1959 a la fecha, variados han sido los atropellos que ha sufrido la Iglesia Católica: el cierre de colegios religiosos; detención y expulsión de sacerdotes y monjas; prohibición de estudios universitarios a practicantes católicos son algunas de las medidas que provocaron la ruptura entre el gobierno y la Iglesia. Los 90, con nuevos aires han traído cambios. Ya no se perciba ni se hostiga la fe critiana, mas su quehacer es seguido minuciosamente con lupa, por autoridades del partido y del estado. Para ellos los católicos no son de fiar.

A pesar de que el Cuarto Congreso del Partido, en 1991, autorizó la entrada de creyentes al partido comunista (lo que fué recibido como un gesto de buena voluntad) la aprobación no ha surtido los efectos deseados. No se conocen públicamente la cifra de religiosos que en estos seis años han ingresado al PCC, pero una fuente confiable le dijo a Cuba Free Press que "no llega al centenar." Según esa persona "al buen cristiano le es imposible conciliar el marxismo." La liga de materialismo con idealismo es mas extraña e ilógica que toparse en cada cuadra con un hombre que mida mas de dos metros. En los últimos dos años las relaciones entre la Iglesia y el estado se han hecho mas llevaderas, pero no exemptas de dificultades.

A raíz de la visita del Papa se han suscitado nuevos choques, la jerarquía eclesiástica se ha quejado constantemente por la negativa oficial de transmitir materiales elaborados por ellos o por el Vaticano, como parte de los preparativos de la visita de Juan Pablo II. La prensa oficial no ha dedicado una sola línea al recorrido que la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, realiza por distintas iglesias habaneras. Por su parte los devotos se cuestionan las motivaciones que tiene el gobierno para movilizar a las homilías del Cardenal Ortega a cientos de policías, agentes de la seguridad, brigadas de respueta rápida e integrantes de la Asociación de Combatientes, fuerzas todas diseñadas para reprimir y que se destacaron por su penosa actuación en actos de repudio contra periodistas independientes efectuados en febrero de este año.

La movilización de tales efectivos es excesiva. La jefa de asuntos religiosos del Comité Central del Partido Comunista, Caridad Diego, la justica así:"el estado tiene interés en que no sean manipuladas (las misas) por personas que no son creyentes," en clara alución a los opositores al régimen que ellos,mejor que nadie, conocen de su naturaleza pacífica, pero les temen porque aumentan por día.

Todo no es negativo. Ha sido positivo por parte del gobierno la autorización de cruceros y vuelos charter a cubanos residentes en Estados Unidos. Por supuesto, siempre bajo rigurosos controles. Al referirse al tema Caridad Diego volvió a alegar, "que se debe ser cuidadoso para evitar confrontaciones. Por razones de seguridad todas las personas requerirán de una visa especial." Los considerados como enemigos por el régimen tendrán que conformarse el pelicro del Papa por televisoras extranjeras o leerla en la prensa, gracias a la cobertura de cerca de 2,000 periodistas, la mas alta cifra que se recuerda en Cuba para un aconteicmiento internacional.

El pueblo cubano ni siquiera tendrá esa opción: hace mas de tres décadas sufre en carne propia el monopolia a la información ejercido por el gobierno. Para rematar, el 11 de enero, 10 días antes de la visita papal, se efectuarán comicios para elegir delegados al monocorde Parlamento Nacional. Ya de antemano la gente sabe los resultados: mas del 90% del electorado emetirá su voto, lo que nunca se sabrá cual es el verdadero pensamiento de los que votan.

Lo que si ya se puede predecir es que las misas que oficiará el Papa en varias ciudades cubanas (la últma en la Plaza de la Revolución de La Habana, que está programada para el 25 de enero) además de la presencia de fuerzas represivas estarán llenas de personas, creyentes o no, que acudirán a ella, voluntariamente, de corazón. Irremediablemente esta visita marcará un antes y un después. FIN, por Iván García de Cuba Free Press.


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