Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 12 de noviembre de 1997, Cuba Free Press
**Las Cifras del Tabú.Por Ariel Tapia, Cuba Free Press.
Para la Iglesia un pecado, para el estado un secreto, el suicidio es parte del folklore nacional cubano.
Detrás de todos los grandes logros de la revolución, se esconde un notable aumento en el índice de las muertes autoprovocadas. En Cuba, han ocurrido suicidios sonados en distintas épocas. El político Ortodoxo, Eddie Chivás, la líder revolucionaria femimista Haydée Santamaría, y el escritor Reynaldo Arenas son ejemplo de la tendencia de los isleños hacia una solución radical, nefasta de sus dilemas existenciales. Según datos especiales revelados en un congreso de psiquiatría, que se celebró en septiembre pasado, en 1995 y 1996 la taza de suicidios fluctuó entre 19,18 por cada 100,000 habitantes. Los números, siempre fríos, no necesariamente dicen mucho. Sin embargo, cuando las estadísticas sitúan al suicidio en el 8a lugar entre las causas de muerte en la Isla, es fácil comprobar que el asunto va en serio.
Hablaba de suicidios célebres, de gente pública. Hay otras tragedias, como la de Jesús Ponte, un adolescente de 14 años que se quitó la vida ingeriendo psicofármacos sin control. Vivía en la barriada habanera de La Víbora y era un muchacho común. Unos días antes su madre había tomado el mismo camino. El ejemplo de Jesús es demoledor. Según el estudio del grupo Nacional de Psiquiatría, los adolescentes son el segundo sector poblacional con mas incidencias suicidas.
Diversas son las maneras de romper abruptamente con este mundo. La investigación de psiquiatras cubanos menciona el caso de las mujeres, que prefieren suicidarse prendiéndose fuego con sustancias combustibles. Los hombres en cambio utilizan con frecuencia la vía del ahorcamiento. De acuerdo con las investigaciones en las 5 provincias orientales es donde mas se consuman los actos suicidas. A nivel nacional, por cada muerte de este tipo se producen 10 o 12 intentos frustrados.
Para el especialista Lourdes Barroso, del hospital Hermanos Amejeiras, las causas principales que forman una conducta autodestructiva son la demencia, la soledad, la desesperanza, los problemas de autoestima y los sociales, como el abandono económico. Los problemas cotidianos de la Cuba de hoy constituyen un factor de mucho peso. La especialista sugiere "ir a las causas que motivan el suicidio y trabajar sobretodo en la prevención y enseñar a las personas como modificar los estilos de vida para enfrentar todas esas dificultades."
Los índice de suicidio en Cuba se han ido incrementando a partir de 1950. Investigaciones del Instituto de Medician Legal, indican que del último año de esa década, 1959, registró un record histórico hasta entonces, con una taza de 15.4 por 100,000 habitantes. Tras un ligero descenso en los años 60, en la década de los 70 comenzó a ascender nuevamente esa taza, y ya en 1980 las estadísticas reflejaban que por cada 100,000 habitantes, 21 se quitaban la vida. El agravamiento de la crisis económica hizo saltar cualquier record establecido hasta la fecha. En el año 1993 el índice fué de 21.5.
El gobierno cubano había mantenido un ermetismo total al respecto. Revelar datos de esta índole solía constarle a cualquier persona "no autorizada" una buena temporada en prisión, por "divulgar secretos contra la Seguridad del Estado." Aunque el Congreso de Psiquiatría se celebró en La Habana bajo los auspicios gubernamentales, la prensa del patio no publicó ni una sola cifra de las manejadas en el evento. FIN, por Ariel Tapia.
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