Desde Dentro de Cuba

Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 12 de noviembre de 1997, Cuba Free Press

Monólogo de Minorías. Por Reinaldo Soto Hernández, Cuba Free Press.

--¿¡Cómo que periodista independiente?! ¿Pero estás loco, niño? ¿Cómo te vas a meter con el gobierno, si hasta ser maricón en Cuba es ilegal? Imagínate que a los pájaros no nos dejan ni afeitarnos las piernas. Y gracias que no nos ponen cámaras ocultas...No, si yo te lo digo, tienes un pie en la cárcel nuevamente con eso de periodista independiente. ¡No sé ni cómo me atrevo a conversar contigo aquí en la calle!

Mi amigo Raulito es gay. Desde pequeño, cuando aun no había cumplido los 10 años, "ya había montado hombres en la espalda", como él dice, y siempre, "desde que abrí los ojos, me gustaron muchísimo". Para cuando arribó a la adolescencia, "aún albergaba duda": Conflictos familiares, rechazos en la escuela, miradas suspicaces en la calle; burlas e incomprensión por todas partes... Pero ahora que ya cumplió los 20 años, y sabe lo que quiere, --"las muchachitas maduramos muy pronto"--, suele decir a veces guiñando un ojo pícaro, sueña con ser mujer. Tener casa y esposo. "Hacer feliz con el hombre que me guste sin que nadie se meta con nuestras vidas. Y como que no puedo tener hijos, tal vez adopte alguno... Hay tanta madre mala por ahí..."

Ya conoció el amor. Y conoce también de operaciones y de tratamientos hormonales para transformar los hombres en mujeres. Y de que en otras tierras a los gays se les admiten libertades que aquí les son negadas. Pero además ha conocido el miedo, miedo a ser como es, como la naturaleza le dió vida. Y se quiere ir de Cuba. "Todos queremos irnos, pero los maricones más que nadie", me ha dicho chovinista.

Hace ya algunos meses le negaron "por travestis", ingreso en una escuela de turismo. "Y eso que aquello fue una sola vez; un día que a unos pájaros nos dió por disfrazarnos de mujeres con vestidos, pelucas y collares. Si tú me ves que mona me veía. Aquello fue un escándalo, hubo hombres que dejaron sus mujeres por venir con nosotras. Pero alguien se enteró en la escuela...es que si la policía nos sorprende vestidos de mujer, pues vamos a dormir al calabozo. Si te afeitas las piernas y te agarran: Un acta de advertencia y amenazas de que irás a la cárcel por peligrosidad. No hay quien lo aguante. Hasta en una batea, yo me voy... Pero las esperanzas no las pierdo, tal vez se me aparezca un extranjero que me saque para siempre de este infierno".

Por Reinaldo Soto Hernández, Cuba Free Press.


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