Desde Dentro de Cuba

Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 12 de noviembre de 1997, Cuba Free Press

Feria de La Habana: Anti Imperialista y Dolarizada. Por Ariel Tapia, Cuba Free Press.

Unas 1800 firmas de 61 países acudieron a la Feria Internacional de La Habana 1997, celebrada en los pabellones de ExpoCuba al sur de la ciudad. La Feria, concebida como un espacio para los negocios y el intercambio de experiencias comerciales, siempre es aprovechada por los cubanos para recrear su vista y consumir algunos productos rebajados de precio gracias a las estrategias publicitarias. En esta XV edición los organizadores subieron más de la mitad el costo de las entradas para la población. Según argumentaron, el desmedido flujo de público atenta contra la naturaleza del evento.

Sin embargo, volvió a realizarse lo ocurrido otros años. Intentando atrapar la afluencia de gente, las representaciones de distintos restaurantes de La Habana contrataron a populares orquestas de salsa. Al segundo día de su inauguración, la Feria dejaba un muerto. Durante el espectáculo de Manolín, El Médico de la Salsa, un hombre fue apuñalado.

En opinión de muchos jóvenes, el gran atractivo de la Feria habanera no estuvo precisamente exponiéndose tras una urna de cristal. Y es que la legión de jineteras que hasta allí se desplazó constituyó el producto nacional más celebrado. Pero, como todo lo demás, a disposición de la divisa norteamericana.

En materia comercial, las empresas cubanas mostraron sus avances. La tabacalera Habanos, S.A., lanzó al mercado su nueva línea de puros Cuhaba, ganadora de una medalla de oro a la calidad. BrasCuba, con capital brasileño y cubano, se distinguió con la marca de cigarrillos Popular, cuya participación en la red de ventas en divisas llegó al 38 por ciento en apenas un año. Comercio e historia se fundieron en una moneda con la efigie de Fidel Castro y el Papa Juan Pablo II, impresa por la Casa de la Moneda de Miramar, perteneciente a la corporación Cimex, S.A. Además, fue estrenado un CD rom con las obras completas de José Martí. La empresa Alcona, S.A., expuso sus helados ecológicos, Rúber Rúber, fabricados a base de pulpa de frutas y sin emplear leche. El cartel publicitario de la empresa destaca su carácter de generosidad para con los ecosistemas cubanos.

En una posición completamente distinta está OROCA, S.A., cuyos almohadones de plumas de oca ya han sido introducidos en ocho países de América Latina. Propiflora, por su parte, exporta a varias naciones de Europa plantas ornamentales, como una palma de doce metros de altura. La prensa señalaba como una incoherencia en ese sentido el hecho de que Cuba recibe importaciones de plantas de menor calidad, cuando el taller de Tropiflora está subexplotado, en detrimento del mercado nacional.

Entrar al competitivo mercado internacional no ha sido fácil para Cuba, sobretodo debido al empeño de su gobierno de mantener todavía la infrastructura económica socialista. Para la exportación existen numerosas dificultades, y, opinión del empresario José Garrucho, la principal es que "nos olvidamos quien es el consumidor final". La eficiencia ha sido el talón de Aquiles del socialismo. El experimento que el gobierno cubano ha llevado a cabo otorgándole más autonomía a las empresas tampoco ha conseguido el dinamismo esperado. En ello incide un factor clave como el de los elevados costos de producción. Algunas empresas cubanas han tenido que desechar compras a la producción nacional por esta causa, además de la informalidad en las entregas --algo que no corresponde con la seriedad de una economía de mercado.

Ilustrando las brechas del incipiente mercado cubano, el semanario "Juventud Rebelde" decía: "El mundo empresarial cubano es joven y en su proceso de formación coincide en la agresividad comercial con la gestión protectora del estado. Muchos de sus directivos hablan de calidad y competencia con los ojos puestos en el ayer, cuando un sistema totalmente centralizado cubría con su manto protector los posibles desvaríos e ineficiencias. Nuestros empresarios no son Rockefeller o Bill Gates".

Lo que no podía faltar, no faltó. La protesta contra el embargo económico de Estados Unidos se hizo sentir en grandes titulares. La votación en el seno de las Naciones Unidas y la inauguración del certamen coincidieron en tiempo. Para levantar aún más la euforia oficial, la Feria fue calificada como "Una segunda votación contra el bloqueo en menos de una semana". Declaraciones de empresarios extranjeros fueron recogidas por la televisión que no perdía oportunidad para "hablar entre números": Tras la apertura de la isla al exterior, el intercambio comercial creció 15,8 por ciento.

Pero, en opinión de Juan José Tapanes, un visitante ocasional, Estados Unidos estuvo más que presente: "Su moneda circuló a mares en el recinto ferial".

Por Ariel Tapia, Cuba Free Press.


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