Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 5 de noviembre de 1997, Cuba Free Press
El Juego Con los Niños. Por Germán Castro, Cuba Free Press.
Los niños pobres están en emergencia. Eso es lo que dice insistentemente la prensa oficial cubana; es lo que denuncian los dirigentes del gobierno en los foros internacionales; es, además, lo que el mundo entero sabe y por lo que los hombres más sensibles del planeta se preocupan. Pero también y por lo mismo es un atractivo factor de propaganda que los políticos utilizan indiscriminadamente con independencias a sus colores, o polos ideológicos, porque simplemente funciona. Pero en el caso cubano este tema tiene, sí, cierta peculiaridad.
En Cuba las imágenes de niños desnutridos, sin escuelas, sin casas, mendigando, trabajando o prostituyéndose, asoman sus rostros patéticos solo en las pantallas de los televisores sin que -- como dijera el Sr. Carlos Lage-- ninguno de ellos sea cubano. Y es que estas imágenes son tomadas en el exterior y felizmente contrastadas con otras tomadas en la Isla, donde solo aparecen pioneros sonriendo, jugando o estudiando con un aspecto saludable.
El hecho de que los mayorcitos no reciban leche y que a todos les falten proteinas, vitaminas, y juguetes, así como el hecho de que algunos vivan asinados en ciudadelas y la mayoría se viste y se calce gracias a las remesas enviadas desde el exilio; esos hechos (casi tan patéticos como el que afecta a los niños pobres del resto del mundo), no pueden ser captados por las cámaras ni mencionados de forma alguna. Son parte de los tabúes que la prensa oficial está obligada a considerar. Y lo son porque mencionarlos obligaría a considerar que en las conquistas del socialismo cubano la existencia de un exilio que alcanza casi la quinta parte de la poblacion, y que sin duda es un exilio de primera calidad y que por carambola beneficia a la calidad de vida en el país.
No obstante, por una razón u otra, lo cierto es que la infancia en Cuba transcurre al parecer sin los apremios y sin los riesgos de otras partes. Pero sin exagerar: En Cuba también hay promiscuidad, carencias materiales y de alimentación, fuentes de corrupción, etc. Pero de forma discreta, sin exhibicionismos. Se vé poco, o no se vé. Ni siquiera se puede hablar con propiedad de la magnitud del problema pues se carece de datos. En esto sucede lo mismo que con las tasas de violencia: Sus estadísticas pertenecen al amplio archivo confidencial.
Pero aún cuando se asuma que, en efecto, la infancia cubana está entre las más protegidas del mundo, no se puede olvidar el entorno político que lo propicia; porque hacerlo sería asumir el fatalismo político que pone como condición para alcanzar tales logros la renuncia de la libertad y los derechos civiles y humanos más elementales.
Tampoco se puede olvidar, por último, que revoluciones tan demenciales como la Nazi y la Fascista, también brindaban una particular atención a los niños, considerándoles un patrimonio de la nación.
Porque, si se recuerda, se comprenderá mejor que eso no basta por sí mismo para vindicar a ningún sistema
Germán Castro, Cuba Free Press.
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