Desde Dentro de Cuba

Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 5 de noviembre de 1997, Cuba Free Press

Sustitución en el Silencio. Por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Free Press.

Una nota bien escueta publicada recientemente en el periódico "Granma", órgano oficial del Partido Comunista cubano, enunciaba sin detalles esclarecedores la sustitución del Ministro del Azúcar, Nelson Torres, por el General de División, Ulises Rosales del Toro.

El hecho cobró interés popular cuando cinco días después el mismo Granma dedicaba un amplio espacio en primera plana para informar a su vez la sustitución de los primeros secretarios del Partido en las provincias de La Habana y Ciego de Ávila, y presentar a los nuevos funcionarios que los reemplazaban.

Lo diferente que hace interesante el caso, es que la nota periodística esta vez dedicaba un virtual reconocimiento a los secretarios salientes, el habanero Cándido Palmero, y el avileño Alfredo Hondal, y les asignaba otras responsabilidades dentro de los mismos mecanismos del poder estatal. En estas circunstancias es obvio que destronar al ministro azucarero alimentaría la curiosidad de muchos cubanos, testigos cuando hicieron ministro a Torres y cuando lo ensalzó la propaganda oficial por su misión anterior de conductor del Partido en Cienfuegos.

Con la intención de chocar con la verdad, Cuba Free Press introdujo en los vericuetos de este laberinto, y en las indagaciones encontró vestigios de problemas los cuales no se publicaron del V Congreso del Partido Comunista Cubano, pero que hoy cuentan delegados al evento que por razones de su seguridad, no pueden identificarse.

Las fuentes testimonian un fuerte encontronazo de Nelson Torres en una de las sesiones del Congreso con el segundo hombre del poder, el Ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro.

Torre interviene en su oportunidad ante el plenario para exponer la crítica situación que presenta su gestión en el sector y lo hizo con el lógico fatalismo quejoso que proviene de la aguda crisis que estrangula la economía nacional. Fue entonces cuando Castro golpeó en la mesa con furia para refutar al todavía ministro, y decirle que lo que no era fácil era explicarle al pueblo por qué el Ministro del Azúcar había perdido $2,500 millones de dólares. El Ministro pidió nuevamente la palabra pero se la dieron otra vez a Castro quien mostró su credencial para que lo autorizaran a retirarse, lastimando la dignidad y el orgullo de Torres al alegar que abandonaba el plenario para no incomodarse una vez más con las palabras que Torres prenunciaría. En uso de las facultades que otorga el exceso de poder, Castro se retiró del recinto congresional y no regresó hasta que Torres no concluyó su intervención.

Atando hilos sueltos es evidente que la postura desafiante de Castro influyó las declaraciones de su hermano mayor, Ramón Castro, quien estima desde su cargo de asesor azucarero que hubo manejos turbios con la divisa asignada al sector, y desvió o despilfarro de algunos recursos que se habían adquirido con esos fondos.

Según delegados al congreso, que vivieron todos los episodios, Ramón Castro intervino ante el plenario cuantas veces quiso. Unas para aciertos, pero otras para hablar tantos disparates que ponen en tela de juicio los fundamentos de sus denuncias.

Cuentan que esas disertaciones disparatadas de Ramón Castro generaban murmullos de aparentes mofas entre los inquietos delegados. En uno de esos momentos de entretenimiento, Raúl Castro desbordóse en cólera para recordarle a los presentes que quien Fidel Castro y él llamaban "Papa", nadie se podía burlar.

Después de un alarde de unidad familiar, dijo que si Ramón Castro trabajaba era porque los ministros lo pedían y no porque a él le hiciera falta. Finalmente, en tono fuerte, dejó claro que si ya no quería al asesor Fidel, que él se lo llevaba para su casa, y más fuerte aún, amenazó a todos al recordarles que quienes se burlaran de Ramón tendrían que burlarse también de él y eso era mucho mas difícil.

Sin dudas Nelson Torres fue otra víctima del poder personal, absoluto y obstinado que se impone con estos métodos totalitarios y represivos. Por otra parte, pensar que un militar de tan alto rango como Ulises Rosales va a producir más azúcar en las actuales circunstancias económicas y políticas, es tan absurdo como creer que porque se removió el lecho del adúltero, se terminó el adulterio.

Por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Free Press.


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