Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 29 de Octubre de 1997, Cuba Press
Hasta Los Piropos son Agresivos en Cuba. Por Tania Quintero, Cuba Press.
La violencia doméstica padecida actualmente por las mujeres en Norteamérica, el Caribe y América Latina, también alcanza a las cubanas. En la Isla hasta los piropos son irrespetuosos y agresivos.
La muchacha, una agraciada mulata, caminaba despacio, algo encorbada. Venía del hospital de quitarse los puntos de una operación urgente de apendicitis que le hicieran una semana antes. La acompañaba su madre. De pronto un joven blanco que transitaba por la calle en su bicicleta, frenó a su lado y groseramente le dijo: un piropo brutal. La escena ocurrió en una calle cercana al Malecón habanero, y es bastante actual en una república machista de punta a cabo.
Amor en Tiempos de Revolución.
En la última década las relacines humanas entre los cubanos se han deteriorado a grados extremos, acorde al desgaste de la sociedad en su conjunto. El cada vez mas precario nivel de vida del ciudadano promedio cuyo salario es de unos 200 pesos, o $9.00 al cambio actual, determina en buena medida que valores éticos, educacionales y morales que una vez distinguieron al cubano de otras épocas ahora se ha perdido casi por completo.
La gran promiscuidad que trajo aparejada la revolución con sus permanentes movilizaciones agrícolas y militares mas el desarraigo familiar en hogares donde los hijos eran internados desde edades tempranas hasta la culminación de estudios universitarios puede señalarse, entre otros, causante de la agresividad en las personas y la violencia en muchas casas, independientemente que ya sus dueños sean intelectuales reconocidos o anónimos marginales.
José Augusto Perdomo, un mestizo de piel clara, de los que en Cuba se llaman "jabao," doce años atrás se sintió atraído por Milagros, una mulata de origen chino, vecina del cuarto de enfrente del solar donde viven en la barriada capitalina del Cerro. El ardiente romance culminó en un embarazo no deseado. Ella tenía 16 años y el 20, y solo por guardar las apariencias, se casaron. Cuando nació la niña, ya estaban separados. Las broncas se sucedían a diario, y mas de una vez los dos se ligaron a golpes. Milagros que ocasionalmente ejerce la prostitución para "resolverle ropa y zapatos a su hija adolescente," a mantenido relaciones sexuales con un hermano de José Augusto que es "maceta" (persona solvente). Por su parte José Augusto se empató con Yulisey, una cuñada de Milagros. Luego de un noviazgo de 6 años, en el cual no faltaron las discusiones y los piñazos de parte y parte. (La mujer cubana de estos tiempos se siente liberada por un proceso que desde sus inicios hizo el banderín del amor por la libre y ha hecho suyo aquello de "ojo por ojo y diente por diente" y rara vez se deja golpear sumisamente), Yulisey "le pegó los tarros" a José Augusto con su mejor amigo, un chofer de Turitaxis. Este quizás por despecho se "enamoró" de una prima de Yulisey.
Enredos similares se encuentran en cualquier municipio habanero y mientras mas alejado de la capital, mas promiscuidad existe. En la historia de José Augusto hubo la violencia normal: gritos, galletazos, patadas y lanzamiento de objetos, pero no medió arma blanca y mucho menos pistola. No tuvo el mismo desenlace la mujer que fuera atendida en el cuerpo de guardia de Politraumatizados del hospital Calixto García, el 9 de octubre de 1997. Falleció de la puñalada que le propinara su consorte.
En La Habana se ve menos, pero en el interior del país es mas común, sobretodo en las zonas rurales, casos de hombres viles que abusan sexualmente de niñas, a veces su propia hija o sobrina, y de primos que se casan entre si.
En las dependencias laborales de todo el país el panorama no es mas alagueño para la mujer, ni siquiera en lugares donde rige el intelecto. Es normal que médicos y abogados casados con señoras de la misma profesión tengan affairs con enfermeras, pacientes y clientes.
Esta situación habitual en Cuba ha variado: Ellas ahora son tan adúlteras como sus maridos.
En las escuelas, en especial en los internados de nivel secundario y preuniversitario, en el triángulo amoroso, siempre aparece un alumno o alumna. En la vida militar, la diferencia de grados no impide el desahogo sexual extramatrimonial. Los amores promiscuos se detectan tamibién en esferas del partido y del gobierno.
Todo, valga la aclaración, dentro de los parámetros legales de la heterosexualidad. Porque en lo tocante al homosexualismo, otro es el folletín.
En todos los casos con sus riñas de por medio. FIN. Por Tania Quintero, Cuba Press.
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