Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 22 de Octubre de 1997, Cuba Press
La Utopía en Congreso. Por Orlando Bordón, Cuba Press.
Cuando mas acerto las consideraciones económicas finales del 5o. Congreso del Partido Comunista Cubano a las opiniones que todavía genera y debate el público, la población, mas me convenzo de la vigencia de un cubanismo muy popular que dice con jocosidad, que una cosa piensa el borracho y otra el cantinero.
Esas diferencias de ebrios y sobrios, traducidas en el contexto político nacional actual, significa que los sueños delirantes del partido único, con su apego a un fanatismo de extrema izquierda, aún transitan por el camino de las utopías, mientras que la realidad cotidiana del ciudadano común enrumba sus inclinaciones políticas por senderos mas prácticos y mas seguros.
Los honores que inexplicablemente el Congreso le rindió a la gestión económica del estado hasta esta fecha y las proposiciones teóricas que dictó para intentar salir de la ineficiencia y de la crisis dominante, cuentan entre los hechos bien sólidos, con lo que muchos cubanos argumentan, ¿por que para la miseria que los asfixia, la magna cita de los comunistas no presentó soluciones coherentes y razonables?
Frenar la caída del producto interno bruto en niveles tan bajos como los que registró 1993 y el alto costo para una recuperación tan ligera que aún no llega a la población, merece críticas reconstructivas y no honores, cuando se conocen en toda la Isla que es el sistema socialista en si mismo, el factor influyente de mayor peso en el descalabro económico que se padece.
Desatinos muy marcados están también en el empeño por defender a la empresa estatal como balance de la propiedad y el desarrollo, para luego responsabilizar al factor humano con el papel protagónico, en una acción desesperada por rescatarla de la bancarrota en que la ha hundido 37 años de un proyecto económico desacertado de principio a fin.
Apelar a la consciencia de los trajadores, a su voluntad personal y a mas sacrificios en estas circumstrancias que en nombre de principios ideológicos con el rótulo desgastado, no tiene otra interpretación que no se identifique con un tremendo disparate.
En calificativo, se justifica en que se acude a estos valores precisamente ahora que el cubano del pueblo en sus problemas a resolver con una mano tocándose los bolsillos y con la otra disponible para conseguir de cualquier forma los recursos necesarios en la canasta familiar que deciden la vida, pero que solo existen bajo el control estricto del estado.
¿Cómo puede entonces el socialismo y la revolución castrista proponerse alcanzar la eficiencia económica con una respuesta popular a los postulados marxistas que definen su política, si la sociedad cubana se desidioliza por día y el aparenter proceso redentor pierde crédico por minutos?
¿Cómo puede fundamentarse esa aspiración económica elitista si la indolencia, el despilfarro desmedido, la ley del menor esfuerzo, la corrupción y otros vicios sociales de hoy son engendros de la revolución populista cubana, y proliferaron como fuerza cuando mas respeto hubo para los ideales socialistas y mas admiración cultivaron sus símbolos extranjeros?
Fueron esos mismos males con credenciales socialistas los que condujeron a la revolución triunfante de enero del 59 a una crisis económica severa que se extendió hasta que en la década de los años 70 apareció el subsidio salvador, proveniente de la otrora URSS.
Loa mismos males que se enraizaron cuando el estado cubano se acomodó, como todo un holgazán, para dilapidar el dinero y los recursos que recibía del campo socialista, sin que tuviera que sudar su camiseta.
Claro que hay que estirpar el mal y sus raíces; claro que hay que cauterizar las heridas sociales con urgencia, pero muchas personas entrevistadas, en la Isla, incluyendo a militantes de la juventud y del partido comunista, dicen categóricamente que el 5o. Congreso escogió un antídoto equivocado.
La confianza que la dirigencia partidista dijo tener en el pueblo desconoce, o finge desconocer, las numerosas frustaciones personales y familiares acumuladas hasta el Congreso y las que generó el propio evento comunista, en ingenuos e ignorantes que todavía esperaban del poder gobernante un aliento para sus deprimidas esperanzas.
Sin duda, las utopías, que mucho se asemejan a las aspiraciones de ebrios, ya no encuentran espacios en los intereses prácticos ni las motivaciones de tantos cubanos sobrios. FIN. Por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Press.
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