Distribuído Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.
La Habana, 22 de Octubre de 1997, Cuba Press
El Rostro de la Democracia. Por Orlando Bordón de Cuba Press.
Nada hay de exageración cuando los cubanos aseguran categóricamente que con la declaración de carácter socialista de la revolución de Fidel Castro, se impuso la fidelidad manifiesta al totalitarismo como condición obligatoria para el acceso de los ciudadanos a derechos elementales que decidan o completan la propia vida. Desde ese preciso instante, toda manifestación de sentimientos contrarios a la exigencia de la democracia socialista condujo a sus autores a la pérdida del empleo, a la imposibilidad de ocupar puestos relevantes o de ascender en lo profesional, a la cárcel, al destierro, o al paredón de fusilamiento, por solo mencionar unas pocas escalas en un escalabroso recorrido.
Después de numerosas experiencias en los enfrentamientos con el nuevo estilo de poder, vino el obligado ajuste del comportamiento ciudadano individual y una adaptación camaleonesca que mucho me recuerda lo ocurrido cuando el Estado se empeñó en desarrollar la cría de ovejas importadas de Europa para utilizar la lana en la industria textil. De ese infeliz proyecto me tocó presentar en una exposición ovejuna de los años 60, la variedad de tejidos que en un futuro próximo llegarían a la población. Sin embargo, sucedió en la práctica que la especie degeneró en el trópico para acomodarse a las nuevas condiciones de hábitat y con el tiempo el calor fue desnudándola poco a poco hasta despojarla por completo de su capota de invierno.
Sin dudas, en el trópico cubano también hay degeneración por las adversas circunstancias políticas revolucionarias, y si las ovejas se adaptaron al medio librándose de su traje invernal, las personas lo hacen cubriéndose el rostro con la máscara de la doble moral. Ese fenómeno es, desde hace mucho tiempo, un mal social bien diseminado y lo prueba que su presencia tuvo que ser reconocida por autoridades gobernantes desde el corazón del Cuarto Congreso del Partido Comunista. Con ese reconocimiento público, decir entonces que en la isla reina una genuina democracia participativa, es una falacia desvirtuadora e intentar demostrarlo tomando como ejemplo supremo el proceso electoral castrista no tiene otro calificativo que no sea el de un absurdo jactancioso sin precedentes históricos.
Pocos en la isla ignoran que la pregonada participación masiva espontánea del electorado en la otra falta y que el alto porcentaje de asistencia en los comicios se garantiza con los aguijonazos de las numerosas presiones que asustan y obligan a la inmensa mayoría de los detractores de este socialismo. Pocos ignoran que esa manera de concebir la democracia, la política, y el uso del poder empuja a un sector poblacional significativo a nominar los candidatos que en secreto designa el partido único y a asistir a las urnas cuando ninguno de los seleccionados representan nada de los intereses personales o nacionales.
Con ese habitual proceder, el poder político que teóricamente pertenece al pueblo se mantiene intacto y en los puños de esa elite partidista autoritaria que nombra entre sus seguidores más fieles en la comunidad a quienes de cualquier manera representan el papel de gobernantes. El pueblo, en cambio, impulsado por el temor y por la apatía que engendra la indigestión de política barata pero agresiva, termina por aceptar el juego. Todavía está fresco en la memoria de la población que en los resultados de los comicios del 9 de julio de 1995, influyó un fuerte rumor nacional (al parecer de los círculos de poder estatal) referente a que las boletas electorales estaban foliadas para identificar a los votantes que las anularan con consignas anti- gubernamentales o que las depositaran en blanco.
En ese proceso electoral que concluía el 27 de octubre próximo, también hay presiones con métodos novedosos que obligan a participar cuando por la fuerza de la costumbre la población esperaba las convocatorias electorales verbales y por la vía de la propaganda colectiva. Para las reuniones iniciales de "nominación de candidatos" a los gobiernos locales se usó una citación personal por escrito, que ademas escribía en el texto que se entregara al llegar a la asamblea para el control de la asistencia. "Yo tengo que seguir en Cuba y proteger a la familia" --dicen vecinos detractores del socialismo que asistieron a la asamblea de nominación de candidatos y que asistirán a las urnas el próximo 19 de octubre movidos por algún mecanismo de presión que con toda seguridad pondrá en práctica genuina la democracia participativa socialista cubana.
Por Orlando Bordón Gálvez, Cuba Press.
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