Desde Dentro de Cuba

Distribuido Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 2 de Octubre de 1997, Cuba Press

Tenencia Legal de Alma. Por Raúl Rivero, Cuba Press.

Unos minutos después de las 5 de la tarde, del 16 de diciembre de 1996, Eduvino Valdéz, decidió matar a su mujer. Matarla y matarse, morir también en el mismo lugar, en la casita donde llevaban 12 años.

"Se acabó, ésta mujer no me jode mas la vida, no se burla de mi, ni me va ha dejar ahora. Ahora que estoy casi con 60 años, retirado, enfermo, sin dinero, sin ropa que ponerme. No se me va a ir con otro y tirar estos años y esta historia como si fuera un trasto viejo, al sol y al sereno."

Así que Eduvino entró en su casa del municipio de la Lisa, en el número 10105 de la Calle 101. Entró fué a la mínima cocina, cojió el cuchillo (reducido por el período especial al lujo de las especies), y enrumbó hacia el cuarto donde había escuchado moverse a Mayra.

La primera cuchillada la tiró con toda su alma, de las otras dos no se acuerda, la memoria regresa cuando ya el se estaba desangrando en el piso con un tajo de 10 cm en la garganta. Antes de perder el conocimiento, vió su zapato izquierdo, punta estilete y tacón joilivud, manchado de rojo obscuro y volteado, como herido junto a una de las 3 patas de aluminio del palanganero.

En el hospital Carlos J. Finlay, a la mañana siguiente comprendió que no podía hablar, que tenía fiebre, que se estaba muriendo y que se había vuelto loco. Dos días después, el sábado, despertó y vió a su madre y a su hermana. Pidió un lápiz y un papel y escribió: "¿y Mayra?." La hermana le dijo: "está bien. No te preocupes." Entonces se volvió a dormir.

Eduvino recuperó la voz a los 5 días. Esa mañana fué a decirle a la madre, "dame el lápiz" y oyó su timbre de siempre, pero como pasado por un filtro: "dame el lápiz."

La decena de papelitos que había utilizado para comunicarse con su familia durante los primeros días de la convalescencia son hoy sus obras completas. Tiene un sitio especial, uno que redactó llorando cuando el alta de Mayra, 72 horas después del episodio.

"Estoy arrepentido de todo, fué un error, me jodí la vida para siempre. Ahora esta gente puede hacer conmigo lo que quiera."

Valdéz era hasta el día 16 de diciembre de 1996, el principal inspirador de un grupo político de oposición. Es un movimiento de base, asentado en el municipio La Lisa, en el oeste de La Habana. Un barrio difícil, con un alto índice de desempleo, un gran foco de marginalidad, una zona peligrosa, donde Valdéz y sus principales colaboradores se desenvolvían bien y tenían un apoyo popular importante.

La policía política cubana tiene como una de sus líneas maestras de trabajo represivo vincular a los opositores pacifícos con delitos comunes para sacarlos del juego sin comprometer la imagén del gobierno. En muchas oportunidades, a conocidas figuras de la disidencia se le han imputado faltas, que el código penal vigente condena con años de cárcel.

Pero Eduvino Valdéz les estaba poniendo en las manos a los agentes que siguen el trabajo de la disidencia interna la soga para que lo maniataran.

Ya en las primeras actuaciones de la policía, en el proceso por intento de asesinato, uno de los funcionarios le dijo a Valdéz: "no te vayas que alguien quiere hablar contigo aquí mismo en la unidad."

En un despacho pequeño, el bureau de siempres, unos papeles ásperos y amarillos, una costra de churre por barníz, estaba el oficial de la Seguridad del Estado que lo había arrestado 17 veces por actividades políticas.

"Bueno Eduvino," le dijo, "mira por donde te cogimos, se acabó el Panchito Gómez Toro y tus derechos humanos. Vas mansito para la prisión. Tu mujer no te acusa, pero te acusamos nosotros. Así es que tranquilito con tus amigos periodistas, tus compañeritos gusanos no pueden hacer nada, ni formar escándalo. Esto es un delito común."

"Cógelo con calma Eduvino, ayá vas a tener tiempo de acordarte de tus años en Pinar del Río, del timón que halaste en las guaguas de La Habana y de las poesías esas de amor que siempre te quitamos en los registros. Callado y tranquilo, Eduvino, que cualquier cosita política ahora es un agravante para lo que te viene pa'rriba, callao y tranquilo que se te trancó el dominó."


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