Desde Dentro de Cuba

Distribuido Por El Proyecto Cuba Prensa Libre.

La Habana, 18 de Septiembre de 1997, Cuba Press

En La Región Menos Transparentes. Por Germán Castro.
(1) Novela. "La Región Mas Transparente." Carlos Fuentes, Editorial Arte y Literatura, 1989.

Cuando se leen buenas novelas - sobre todo buenas novelas "sociales" - se aprende mas que si se acude a tratados de historia y sociología. Algo así dijo el siglo pasado el propio Carlos Marx respecto a la obra de Balzac, y tuvo razón. Al menos eso sucede cuando se lee una novela como "La Región Mas Transparente" del mexicano Carlos Fuentes.

Aparecida en 1958, esta novela resulta un fresco importante - no tanto como se ha dicho - de la ciudad, sino de lo que es mucho mas importante, de las interioridades del alma de la revolución mexicana y aún mas exactamente, del fenómeno revolución en su conjunto, las circunstancias de que ante hechos históricos como éste no se puedan evitar, por lo general, las posiciones subjetivas o las "posturas" ideológicas, algo que en la novela de Fuentes resulta muy acentuado, ya que ciertamente - como bien notara en aquel mismo año el argentino Julio Cortazas - "a veces se deja ganar por el resentimiento . . ." Es algo que, sin embargo, no perjudica en nada al grado de utilidad que transciende de la obra, en especial si, además de comprender la experiencia mexicana en particular, esa comprensión se aplica a otras experiencias, pongamos por caso, la cubana. Por supuesto que no se trata de tomar la novela de Carlos Fuentes para hacer un paralelo poco apropiado entre ambas revoluciones, pues eso no viene al caso.

Sabemos que la mexicana, por ejemplo, no llevó hasta sus últimas consecuencias las medidas de nacionalización ni la reforma agraria, que solo alcanzaron mayor pujanza cuando el gobierno de Cárdenas, cuando éste manteniendo curiosas analogías con el contemporáneo Newteal F.D. Roosevelt reanudó con inédita rapidéz la distribución de tierra a los peones en propiedad individual y luego intentó hacerlo organizando fincas cooperativas con equipamento moderno. Primero en el Distrito La Laguna (dirigidas personalmente por el) y mas tarde en el Yucatán y la Sonora. Pero sus sucesores no hicieron lo mismo y el proceso quedó detenido.

En cambio la revolución cubana, fué todo lo lejos que se podía en ese camino: nacionalizó todo lo que había que nacionalizar y cooperativizó y estatalizó todo lo que era cooperatibisable y estatalisable. No dejó ni un solo resquicio, hasta el extremo de convertirse en una "dictadura del proletariado" de corte marxista al estilo soviético, y de enfrentar como nadie los intereses del poderoso vecino del norte. Por lo tanto de lo que se trata es de comparar, si pero el espíritu, la voluntad y las sequelas sentimentales de ambas experiencias que es de lo que se ocupa básicamente la novela y de lo que se ocupa por lo general toda novela.

Y es que al leerla, el lector se va encontrando inevitablemente con ciertos "puntos luminosos" o de contacto, que lo van arrastando a la conclusion de que las diferencias exiten, pero únicamente en el modo de sus apariencias, en el alcance final de los impulsos y de los costos. Hecho previamente, y como corresponde, el necesario deslinde hepocal y de concepto, y no de sus resultantes anímicas, y por decirlo de algún modo, morales.

Podíamos citar muchas zonas y algunos diálogos, reflexiones de algún que otro personaje o el sabor agridulce, violento y misterioso, cargado de miedo que se siente en cada una de sus páginas donde esto se hace manifiesto. Pero no es necesario. Basta con que tomemos en forma aleatoria alguna muestra significativa y la idea quedará demostrada. Veamos: ". . . y los intelectuales - dice Zamacona en su diálogo en la página 490 - que podrían representar un contrapunto moral a esa fuerza que nos avasalla, pues ya vez, mas muertos del miedo que una vírgen raptada.

La revolución se identificó con la fuerza intelectual que México arrancó de si mismo, de la misma manera que se identificó con el movimiento obrero, pero cuando la revolución dejó de ser revolución el movimiento intelectual y el obrero se encontraron conque eran movimientos oficiales ¡hay del que venga a remover estas aguas! Nacionalismo, valores falsos, simulación. ¡A todo dar! Esto no hace que se sienta tan bien el temblor de muchos de los intelectuales cubanos, muertos de miedo como vírgenes raptadas que pudiendo y debiendo servir de contrapunto moral al pragmatismo de los politicos, suelen ponerse a sus servicios, renunciando así, por comodidad, por pereza y principalmente por miedo al mas sagrado de sus deberes. ¿Y acaso no muestra al movimiento intelectual y obrero de la Isla, convertidos por lo mismo, en movimientos oficiales? ¿Y al remover estas aguas no salen a flote como allá nacionalismo, valores falsos, simulación. . . idéntico fondaje que las enturbia?

En la página siguiente, Zamacona, hace ésta pregunta "¿Que van a hacer los intelectuales mexicanos el día que el debate se plantee?" Y luego agrega algo innteresante además para los cubanos: "Porqué se acerca el día IXCA - dice - en que la gente va a pedir solo eso, no mitotes ni balazos, ni siquiera que el PRI pase a la oposicion. No, solo que las cosas se puedan decir abiertamente, que se puedan discutir las personalidades públicas y los problemas sociales." El pueblo "querrá discutir a los hombres y con ellos los problemas" - ¿queda algo por decir? En ese mismo párrafo, Fuentes hace decir a su personaje: "nuestra prensa mercenaria, claro, no ayuda mucho - lo que es todavía mas obvio."

Es decir el personaje (¿C.F.?) culpa al silencio, a ese silencio estruendoso, a esa algazara que no conduce mas que al deformado reflejo del sueño revolucionario, metaformoseado por la crudeza "del sol mas viejo y arrugado," del mundo, que es el de los hombres. Silencio que en Cuba resulta todavía mas impositivo e interiorisado como en ósmosis, por la apatía y la necesidad de convervar - mero instinto - una engañosa seguridad. Pero ambos son el mismo silencio y ambos producen el mismo daño y la misma sensaciónde haber desperdiciado la oportunidad y de haber sido cómplices en el error. "¿Pero cómo decirlo - pregunta IXTA Cienfuegos - (. . . ) si los ratones nos han comido la lengua, si todo nuestro lenguaje son los colores y el sexo y la geografía mudos?"

"Sin nosotros, quiero decir, sin ese círculo mínimo de poder - dice Robles, personaje que se incorpora a la conversación en las ps. 494'5 - se me hace que todo se hubiera perdido en la apatía tradicional de nuestro pueblo" esto lo dice, vale aclarlo, alguien que está o estuvo en el poder, pero cuando habla de la apatía tradicional del pueblo mexicano, parece tener razón. ¿Acaso no se refiere a la apatía tradicional de cualquier pueblo? Porque seguir a un líder, ¿no es una forma de apatía? Incluso la euforia de las masas, aparte de que ocupa solo pequeños segmentos en la historia universal ¿sugiere otra cosa? El ruso siguiendo a Lenin, ¿no lo es? El alemán a Hitler ¿no lo es? El cubano a Castro, ¿no lo es? Porque la apatía puede ser una forma de mobilidad, incluso de fervor. El anhelo revolucionario que se caracteriza por la falza unanimidad alrededor de la ideología diseñada por ese "círculo mínimo de poder" no es mas que eso. Por apáticos, los pueblos suelen guardar silencio aún cuando hagan temblar a la tierra con sus aplausos y sus alaridos, repitiendo las consignas que les han impuesto para orbitarlos. Por apáticos se arrastran muchas veces detrás del error o de las promesas diferidas. Por apáticos demoran tanto en revolucionar cuando hace falta el espíritu revolucionario. Tal vez por eso - es una de las sugerencias fundamentales de esta novela - la revolución en el momento y en el lugar que sea es una de las regiones menos transparentes del mundo aunque también quizás, sea una de las mas necesarias. No importa que cuando pase la etapa heroíca y romántica del principio, un aire de frustación recorra las masas y los hombres mas conscientes, enceguecidos, se vean obligados a detenerse y reflexionar. Tampoco importa que ello suceda en México o en Cuba. Lo que importa es que tarde o temprano se comprenda, y que la vida, aunque solo sea por ese instante se torne mas transparente. FIN. Por Germán Castro.


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