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La Habana, 5 de septiembre de 1997, Cuba Press.
Harlem In Memóriam, Por Plácido Hernández Fuentes, Cuba Press.
Se llamaba Harlem, como el barrio neoyorquino, y era mestizo...negro...como la inmensa mayoría de los habitantes de aquel barrio. Solo que este Harlem era cubano y vivía en Buena Vista -- otro famoso barrio de La Habana, y tenia 24 años solamente. Hablo de él en pasado porque murió hace algunas semanas.
Para decirnos la verdad, nuestro Harlem no era socialmente muy disciplinado.
Lo recuerdo siempre, o casi siempre, sentado en la esquina en los quicios del portal de la bodega bebiendo ron, alcohol, azuquín, lo que se presentara.
Bebiendo o inventando con su eterno grupo de amigos, la manera de conseguir unos pesos más para seguir viviendo o para ir al Salón Rosado de la Tropical, o a bailar salsa, tomar cerveza de pipa, y ligar mujeres.
Eso hacía a diario, o casi a diario Harlem y su grupo, hasta que venía el jefe inspector de la policía a desalojarlo del lugar.
Entonces, una vez que el oficial los botaba de allí, del portal de la bodega, pasaban para el "malecón sin agua", un amplio muro en frente, o para el Parque Japonés, para seguir bebiendo e inventando.
Este jefe de sector, un capitan, la tenía cogido con ellos, sobre todo con Harlem, que no trabajaba. Ya lo había detenido en una ocasión durante varios
días, implicándolo en un robo pero no pudo comprobar su participación. Dicen que el jefe de sector lo había llamado varias veces en los últimos días y lo había amenazado con "el tanque" (la cárcel) si no comenzaba enseguida a trabajar. Pero resulta que el unico trabajo que le ofrecían era en la agricultura o la construcción, o en los servicios comunales, y Harlem no quería trabajar en nada de eso. A lo mejor lo que no quería era trabajar.
Vaya usted a saber! Eso es lo más probable, pero bueno, el caso es que este muchacho de 24 años, de la raza negra, y llamado igual que el conocido barrio de la ciudad de New York estuvo como casi siempre en la esquina hace ya un par de sábados, y allí, esa noche, le comentó al grupito que él ya estaba muy cansado de todo, de la vida que llevaba de no tener "un kilo", de no encontrar un trabajo que le conviniera, de no tener nunca buena ropa y del jefe de sector que lo tenia siempre "encarnado" como un muerto sin luz....y que el día menos pensado se iba a suicidar.
Pero resulta que al día siguiente, domingo, Harlem se levantó, se bañó, fue a buscar el pan a la panadería cercana, regresó... y a las 10 de la mañana cuando la madre entró al cuarto extrañada de que no saliera, lo encontró colgado... ahorcado. Sí. Y como era bastante espigado, sus pies estaban apoyados en el piso como si estuviera parado en vez de muerto. No dejó ni siquiera una nota despidiéndose. Simplemente se ahorcó.
Como estaba aburrido y cansado de la vida que llevaba, sin trabajo, sin dinero nunca o casi nunca, sin buena ropa que ponerse y de, según él mismo, tener el jefe de sector siempre "encarnado" -- se colgó del cuello en el cuarto del apartamento de dos piezas que compartía con su familia en el Municipio Playa aquí en La Habana.
Por Plácido Hernández Fuentes de Cuba Press.
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