Desde dentro de Cuba Distribuido por el Proyecto Cuba Prensa Libre 8 de julio de 1997 Mensaje a Dos Orichares Sobre un Rito Tradicional de la Costa Norte Pinarena Por Lazaro Lazo, director del PBIC La vieja se iba, es el simbolo de la descendencia de Carlos Sandoval. Esta enclavado en el cacerio de Corojal, a pocos metros del Faro de la Punta de la Gobernadora, en el municipio pinareno de Bahia Honda. El anejo arbol recibe cada 31 de diciembre el culto de veneracion que merece por se el guardian protector de los destinos que llevan aquellos la sangre ascentral de esclavos. Alrededor de ella han erijido una valla para cubrir la intimidad del sacerdote de Oruba que le ruega en esta ultima noche de sembrina por la prosperidad y la misericordia en el venidero ano. Lo iluminan temblorosas llamas de velas. La voz le brota como un quejido salmonioso, sobrecogedora en el silencio bajo las estrellas. No muy lejos de alli repican los cueros de los tambores rituales, que solo cesaran sus ininterrumpidos choques, 48 horas despues. Un improvisado coro los acompana con improvisados cantos de alabanza a las deidades del pantion africano bajo una pergola de bambu y hojas de palmas real. En ella bailan con cimbreantes movimientos hombres y mujeres sudorosos. La musica los enaltece a danzar, para que la religion de los que cruzaron el oceano en el barco negrero, nomeran. Este es el bembe de Corojal, sensualidad y atabica tradicion. El ritmo sincopado del tambor mayor, hecho de un tronco ahuecado con parches de piel de chivo en uno de sus extremos, surje por el constante golpear de dos palos, una tumbadora le hace duo, mientras al metal del azadon, una varilla de hierro le provoca extridente sonoridades. Oya, Ochun, Obatala, Obu, Arcayu. Babalu Aye, Chango . . . Todos tienen su cantar y se envocan a los espiritus familiares para que desciendan por esta occasion al plano terreste. Un grito desgarrador interrumpe a los tamboreros y a los danzantes, la fria luz lunar y delas rusticas pantallas de queroseno recorta la grotesca escena, alguien a caido en trance. Desordenado el cabello y desmesuradamente abiertos los ojos, aparece la posesa en el ruedo. Rapido acuden los conocedores de exorsismo para conducirla a un bohio colindante y sentarla ante el altar de los Orichas, mutados en divinidades cristianas. Habla la alucinada con frases ininteligibles, contorsiona el cuerpo, grita se reanuda el toque por indicacion del sacerdote, la mujer interrumpe en carcajadas es Ochun que ha llegado al bembe para saludar a los presentes con su desenfado y zalameria. Los dioses han comenzado a acudir al llamado. El cese de la trata de esclavos en 1820 dicatado por Fernando VII bajo la presion del incipiente capitalismo ingles, no freno la introduccion de otros millares de esclavos en las antillas espanolas. Las industrias azucareras y cafetaleras, en el climax de su desarrollo, demandaban abundante mano de obra. En el primer tercio del Siglo XIX del millon de habitantes que poseia la isla de Cuba 37% era de esclavos de la raza negra y un 20% de libertos. Segun datos del historiador Fernando Portuondo en 1827 cerca de mil ingenios y trapiches producian alrededor de 2 millones y medio de toneladas metricas de azucar en la zafra, mas los cafetales de las montanas aportaban un millon doscientas mil toneladas del aromatico grano. Tres anos despues estas cifras se duplicaban con la introduccion de la maquina de vapor y el ferrocarril. La presencia del esclavo negro era indispensable para la economia colonial de plantacion. La sincretizacion de la religion Yuruba, la mas predominante en la poblacion negra, con la catolica fue el resultado del regimen esclavista y de un proceso de transculturacion que perdura hasta nuestros dias. Miguel Sandoval cuenta que su abuelo recibio estas tierras del Corojal en un usufruto de manos de los amos para que las dedicasen a la labranza de frutos menores y cultivo de la cana de azucar luego de la abolicion de la esclavitud entre 1880 y 1886, las que heredo de su padre Carlos Sandoval, quien fue un afanado sacerdote curandero, fiel velador de la conservacion de los ritos africanoa y del bembe, cuya festividad data de principios del siglo presente. Cada ano acuden a el desde lejanos parajes, incluso habitantes de la costa norte pinarena, en su mayoria, descendientes de esclavos. Vienen a disfrutar y a recibir la bendicion de los dioses que no estan olvidades pues ellos moran en este agreste sitio. Las imagenes de ellos estan ubicadas en una pequena chosa de hojas y tablas de palmas, en cuyo piso de tierra reposan todos los atributos y ofrendas. Ellos son el corazon del bembe de Corojal que custodian catorse gallos de plumaje negro. Para la ofrenda se realiza una matanza de aves y animales de corral con cuya sangre se consagra. A cada uno de estos idolos se les coloca un plato con la carne de su preferencia cocida en agua sin sal. Pero en las hornillas de carbon vegetal tambien se cocinas exquisitos platos de la cultura culinaria tradicional cubana para los asistentes. Asi la maratonica fiesta supera en concurrencia a la mas fastuoss romeria campesina de Bahia Honda. Este pedazo de territorio nacional tiene en su haber fragmentos importantes de la historia. La Playita de Toscano, lugar por donde desembarcaran los generales Narciso Lopez y William L. Krikender, el 12 de agosto de 1951 con la heterogenea expedicion del Pampero, estan proximas. Las tropas del general espanol Henna traidas por mar desde La Habana, acamparon en Corojal antes de ir a combatir en la Cordillera de Guanijuanico a los valientes expedicionarios. Antonio Maceo, Lugarteniente General del Ejercito Libertador, recorrio la localidad en los primeros meses de 1896 derrotando a las fuerzas militares de la corona iberica. Carlos Sandoval se incorporo entonces a las huests mambisas. Con el advenimiento de la republica, retorno a las labores agricolas y fue unjido por los dioses para aliviar a los aquejados del cuerpo y del espiritu. Al fallecer, ya centenario, lo sucedio en la resposabilidad del bembe, su hijo Miguel. Pero la situacion critica del pais tamiben afecta a esta tradicion rural. "Ya no es como en anos anteriores, se hace muy dificil conseguir las cosas para el bembe", refiere Miguel Sandoval, un anciano de magras carnes y piel brillosa como el azabache. Confiesa no tener dotes de curandero como su progenitor "cuando yo muera continuara otro, y despues otro y asi hasta siempre. Los santos nunca van a dejar de tener sus fiestas". Los tambores retumban con fuerza, cantos, gritos y bailes, mas posesos anuncian el arribo de almas y de dioses. Este ano, a la ceiba, considerada el totem familiar de los Sandoval, le ha nacido un retono y ello alegra a los integrantes de esta extraviada tribu, transportada a la fuerza desde al Africa sudoccidental hasta nuestra caribena insula. Los dioses hablan hoy por boca de los posesos en la percusion que se traslada con el viento nocturno proveniente de la costa norte hacia la montana y que retorna con su mensaje de aprobacion.


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